XXV.

6K 369 110
                                        

Abby

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Abby

Entré en la habitación y me dejé caer de espaldas sobre la cama. Estaba agotada después de aquel largo primer día de vacaciones. Todo había sido una mezcla de sensaciones y emociones, y todas ellas me llevaban a él, a Max.

Suspiré con pesar, porque tenía la cabeza hecha un lío. Quería ir despacio, porque necesitaba estar segura de cada paso que pudiese dar, pero a la vez me moría por hacer todo con Max. Por sentirlo todo, porque me besase y me desnudase como solía hacer. Y es que a pesar de estar muerta de miedo, me moría todavía más por él.

-Abby... -levanté un poco la cabeza, incorporándome ligeramente, cuando escuché un susurro que provenía del otro lado de la puerta. Por un instante, pensé que había sido mi propia mente, que me estaba jugando una mala pasada. Pero no fue así. -Abby...

Me levanté de la cama cuando me di cuenta de quién era aquella voz. Max. Se suponía que todos nos habíamos ido a nuestras habitaciones a dormir, porque estábamos agotados. Pero era más que evidente que él tenía otros planes.

Sonreí sin poder evitarlo, mordiéndome el labio inferior. Saber que estaba allí, esperando a que le abriese la puerta para Dios sabe qué, me hacía sentir bien. Ver que estaba interesado en pasar un rato a solas me hacía saber que yo no era la única que se moría por que todo saliese bien.

-Abby...

Lo susurró una vez más justo en el mismo instante en el que yo abría la puerta y él pareció sorprenderse. Ni siquiera se había puesto el pijama. Seguía vestido con la misma ropa que había llevado en la cena; unos vaqueros cortos vaqueros y una camisa blanca de manga larga. Era algo básico, pero tampoco necesitaba mucho más para que estuviese resplandeciente.

-¿Te he despertado? -susurró de la misma manera que había susurrado mi nombre.

-No. No me has dado tiempo ni a dormirme -las comisuras de sus labios se elevaron ligeramente, dejando ver una pequeña sonrisa. -Max, ¿qué haces aquí? Sabes que quiero dormir sola...

-Lo sé, pero no vengo a dormir contigo -respondió rápidamente, apoyando su lado izquierdo del cuerpo sobre el marco de la puerta. -Vengo a proponerte un plan.

-¿Qué clase de plan? -pregunté sujetando la manija de la puerta para no caerme en aquel mismo instante. Habría dicho sí a cualquier plan con él sin ni siquiera antes escuchar la explicación, pero opté por hacerme la interesante.

-Es una sorpresa. Solo lo sabrás si aceptas venir conmigo -aquella pequeña sonrisa maliciosa apareció en su rostro, y yo sentí el impulso de decirle que sí, de aceptar cualquier cosa que él propusiese.

Pero me hice la interesante. Me tomé unos segundos para hacer creer que estaba sopesando mis opciones para aquella noche, aunque en realidad lo único en lo que podía pensar era en cómo sería pasar la noche con Max.

Incontrolable | Max Verstappen +18 (Imparable Libro 2)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora