LVII.

5.6K 378 150
                                        

Abby

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Abby

-Está empezando a llorar... -susurró Max mientras intentaba ponerle el body a Maddie, que estaba acostada en la camilla del hospital, a mis pies.

Era la primera vez que Max la vestía, y decir que estaba a punto de entrar en pánico, era quedarse corto. Le ponía la ropa con sumo cuidado para no hacerle daño, y Maddie estaba empezando a desesperarse. En sus pocas horas de vida nos habíamos dado cuenta de que, a parte de parecerse físicamente a su padre, también compartían el mismo carácter. La paciencia no era una de sus virtudes.

-No soy capaz... -con las manos temblorosas, intentaba ponerle una de las mangas de la pieza de ropa.

Me mordí el labio inferior, intentando controlar la sonrisa que amenazaba con escaparse, y me puse en pie con mucho cuidado. Todavía estaba algo dolorida, pero sabía que Max necesitaba algo de ayuda en esos momentos.

Él abrió los ojos de par en par al ver cómo me levantaba de la camilla para ponerme a su lado.

-¿Cómo eres capaz?

-¿De qué? -pregunté peinando el cabello de Maddie con la mano, dándole el chupete para intentar que dejase de sollozar, algo que hizo al instante.

-De estar de pie, como si nada hubiese pasado, cuando hace pocas horas que has echado a esta niña por el... -le dediqué una mirada, enarcando la ceja, y él sonrió levemente.

-Supongo que es el amor por esta cosita -susurré acariciando su rostro con mucho cuidado al darme cuenta de que sus ojos estaban empezando a cerrarse de nuevo.

Lentamente, y bajo la atenta mirada de Max, terminé de vestir a Maddie, con un conjunto nude que Geri y Christian nos habían regalado antes incluso de que naciese. La tomé en brazos con mucho cuidado, sonriendo como una idiota cuando Max rodeó mi cuerpo con sus brazos.

Aquellas primeras horas de vida de Maddie habían sido como un auténtico paraíso. A pesar de todos los miedos de Max, se había dedicado en cuerpo y alma a cuidarnos a las dos. Y, cuando lo hacía, yo lo miraba embobada, incapaz de creer que aquel era el mismo Max del que me había enamorado años atrás.

-¿Cómo están mis niñas? -la voz de Christian hizo que me voltease rápidamente. Max los había avisado hacía apenas unos minutos de todo lo que había sucedido, y tanto a él como a Geri les había faltado tiempo para presentarse en el hospital.

Los brazos de Christian me arroparon con ganas, como si hiciese muchísimo tiempo desde la última vez que nos habíamos visto, cuando en realidad se trataba de horas. Cerré los ojos, correspondiendo su abrazo mientras sus manos recorrían mi espalda de arriba a abajo.

-¡Por favor...! Pero si es preciosa -la voz de Geri nos hizo volver a la realidad.

Christian, que hasta hacía apenas un par de segundos me estaba abrazando, se separó rápidamente de mi para prestarle toda su atención a Maddie que, de un momento a otro, dejó de llorar para liberar una pequeña sonrisa aún con los ojos cerrados.

Incontrolable | Max Verstappen +18 (Imparable Libro 2)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora