Se separaron. Ella tomó el camino de la derecha, y él tomó el de la izquierda. Pero olvidaron que el mundo es redondo.
Libro 2 de la saga Imparable | Max Verstappen.
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Max
-¿Sabes que si el bebé no es capaz de salir te hacen un corte en el...?
-Abby, joder -me quejé frunciendo el ceño, con una expresión de dolor. Miré a la pelirroja, que estaba recostada en el sofá y tenía el ordenador portátil sobre su regazo. Mientras tanto, yo estaba preparando una ensalada como primer plato de nuestro almuerzo.
-Y si aún así no sale, hay una cosa que se llaman forceps. Sirven para tirar del bebé. Te lo meten en el...
-Suficiente -dije dándome la vuelta para acercarme a ella y arrebatarle el portátil de sus manos.
-Oye, devuélveme el ordenador -protestó incorporándose en el sofá, quedando sentada. -Solo estaba buscando información...
-Ya, pero esa información no te hace bien -contesté dejando el portátil sobre la encima de la isla que había en medio de la cocina. Lo más alejado posible de Abby, por si intentaba alcanzarlo de nuevo.
-Tendré que saber lo que va a pasar, ¿no?
-Eso solo sucede en el peor de los casos, así que no necesitas saberlo -repliqué y ella suspiró, como si se hubiese dado por vencida.
-Esta tarde tenemos la ecografía. Quizá podría hacerle ciertas preguntas...
-Preguntas que no estén relacionadas con la mutilación de ciertas partes de tu cuerpo, por favor -Abby volvió a suspirar, pero esta vez lo hizo con una sonrisa. -Puedes preguntar por la epidural, por ejemplo... -sugerí para intentar dejar a un lado aquellos pensamientos totalmente negativos.
-No tengo nada que preguntar sobre eso. Tengo muy claro que quiero la epidural, Max.
-¿No te apetece tener un parto natural?
-¿Te apetecería a ti? -su pregunta me hizo sonreír de nuevo. Me encantaba su carácter y su forma sarcástica que tenía de contestar. -Pues ahí tienes tu respuesta.
-El parto de Heidi fue natural...
-El parto de Heidi duró diez minutos, Max. Pregúntale a ella si pasaría por el mismo dolor durante horas.
-Se supone que vuestro cuerpo está preparado para ese proceso -en ese punto, ya lo estaba haciendo a propósito, porque me encantaba provocarla hasta hacerla saltar.
-Se supone que vosotros debéis durar más de cinco minutos en la cama, y eso no siempre sucede.
-¡Abby! -exclamé riendo, provocando que ella también lo hiciese conmigo. -No hablarás por mi, ¿no?
-Créeme que contigo he tenido el mejor sexo de mi vida. No sabía muy bien lo que era un orgasmo hasta que follé contigo por primera vez -se me escapó una sonrisa burlona. -Tampoco hinches tanto el pecho, Verstappen. Tú también tienes tus días malos.