- Necesito hablar contigo, creo que lo sabe.- ¿Yerim? - la mencionada levantó la vista de su celular - ¿Estás bien?
- Sí, sí solo... no es nada - sonrió, pero la más baja no parecía segura de su respuesta - ¿Decías algo?
- Mira este vestido, dijiste que te gustaba el color.
- Oh sí, es mi favorito.
- ¿Segura que estás bien?
- Lo estoy - tomó su mano - Vamos, comprémoslo.
Durante la fila, Yeojin observó su comportamiento. Yerim parecía intentar ignorar las repisas de su alrededor, apretando su bolsa ansiosa. Algo le ocurría pero no eran suficientemente cercanas para conversarlo.
- Es demasiado lindo - dijo Yerim y la menor asintió - Tengo unos zapatos que harán un juego increíble. Te los prestaría pero te quedarán enormes.
- Descuida, no necesito tus migajas - sacó su lengua y la mayor comenzó a reír.
- Oh, lo siento. Este vestido no está a la venta.
- Pero estaba en el mostrador.
- Es el último de la colección y acaba de ser vendido en línea.
- Consigue más - Yerim cruzó los brazos.
- Está bien Yerim, no es tan lindo después de todo - tomó su mano observando de mala gana a la empleada, quien sin respuesta alguna solo alzó los hombros. Ella únicamente hacía su trabajo.
- ¿Puedes creerlo? - cuestionó ofendida una vez que salieron de la tienda - No creo que sepa quién soy.
- Olvídalo Yerim, solo es un tonto vestido.
- Pero era hermoso.
- Tú te ves hermosa con lo que sea que te pongas - le sonrió, logrando animar un poco a la mayor - Vamos, aún quedan muchas tiendas.
Yerim sintió su celular vibrar y rápido lo saco de su bolsillo. Desde que los atentados comenzaron, se apresuraba en revisar las notificaciones con pánico.
Pero aquel mensaje si bien no era de su familia o de una situación en extremo peligrosa, le quitó la tranquilidad que comenzaba a sentir.
- Tenemos que vernos. Por favor, deja de aplazarlo.
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La azabache paró el vídeo, y la miró, esperando una mirada o lo que sea que fuera a salir de sus labios.
- Mmm - titubeó, buscando las palabras correctas - Está bien pero... esperaba algo más ¿Cómo decirlo?
- No me interesa. Hazlo.
- Tal vez si ponemos música y aumentamos el ritmo quizá -
- ¿Crees que es un puto festival? - respondió irritada.
Había creado una rutina sencilla donde ejercitaba los brazos, espalda y pecho. Incluso invirtió tiempo el día anterior grabándose a sí misma para que Chaewon tuviera su maldita rutina y dejara de molestarla. Estaba entregando más tiempo y dedicación a algo que no valía demasiado.
- Decidí perder mi maldita tarde y venir a entregarte esta mierda ¿y a ti no te gusta? ¿Quién demonios te crees?
- ¡No! No es eso, me agrada pero, no creo que sea lo que el entrenador quiera.
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El ataque a la familia Choi
De TodoCuando Choi Youngjae padre de las trillizas, decide casarse con su secretaria Cho Haseul una serie de eventos desafortunados atormentarán a la familia. Multiship(: NOTA: Esta historia contiene temas delicados, se recomienda discreción. *La historia...