Las flores estaban acomodadas de la peor forma posible. El silencio gritaba en cada rincón, los trajes negros solo oscurecieron más el sentimiento de perdida y todas las palabras que no se dijeron a tiempo y disminuyeron su significado, fueron enterradas junto a su cuerpo que por desgracia, ya no podía escucharlas.No importaba que tan elegante y decorado estuviera el sitio, ni aquellas sonrisas falsas que ni siquiera intentaban fingir, el dolor no desaparecería con nada. El dolor jamás se iría.
Choi Youngjae estaba sentado en una silla, con la mirada perdida en el suelo, un suelo como ese, en dónde la vio irse.
- No, no, por favor abre los ojos - Youngjae acarició su rostro mientras se aferraba a su cuerpo - Perdóname... mierda por favor, perdóname.
Después del atentado, Wong Kahei paralizada por el disparo que Heejin le proporcionó, fue llevaba al hospital, donde fue detenida y posteriormente acusada - entre muchas otras cosas - de homicidio. Sin embargo, no fue la única en ir a prisión.
El patriarca de la familia Choi fue apresado por diversos cargos en su contra, entre los que se encontraban; posición ilegal de armas, narcotráfico, homicidio y fraude.
El juicio fue breve, la policía terminó la investigación, recibiendo además "documentación sorpresa" por parte de la Hongkongesa que fue de ayuda para su condena.
Al poseer grandes influencias había conseguido una autorización para asistir al funeral, por supuesto, bajo vigilancia. Aún así, sus contactos no fueron los suficientes para librarse de su sentencia, donde terminaría muerto antes de cumplirla. Estaba escrito, pasaría el resto de sus días pudriéndose en la cárcel.
Choi Youngjae estaba consciente que ese sería su castigo, la forma en la que pagaría todos sus pecados, en una celda, encerrado en cuatro paredes que le recordarían que él fue el único culpable, que sus acciones le habían arrebatado a uno de los motivos por los que había retomado la fé, un amor que sin duda no olvidaría.
El convicto sintió una mano en su hombro y giró levemente la cabeza, encontrándose con aquellos cabellos rubios que ahora poseía. Quiso sonreír, pero sabía que no era suficiente consuelo, así qué se limitó a dejar por un momento más su mano sobre su hombro, en forma de apoyo.
Su ex esposa apretó los labios y se despidió con la mirada de él. Esa fue la última vez que se vieron.
Choi Youngjae se ahogó un grito en su garganta de desesperación, se obligó a no llorar pero no tenía sentido. No culpaba a Haseul por haber traído a la extranjera a su casa, nadie sentía remordimiento hacia ella, pues fue el pasado del hombre que condenó el futuro de su familia.
Se puso de pie, sintiendo las cadenas en sus tobillos detener sus pasos y con la vigilancia de dos policías se acercó para dejar la última flor antes de que su vida se marchitase para siempre.
Choi Yerim, 2001 - 2024.
Choi Yerim adoraba la llegada de la primavera ¿Por qué tuvo que morir un día tan frío? El pintoresco suéter lila que le fue regalado por la antigua empleada de la mansión cubría su torso. No había joyas, ni ropa nueva, solo ella, ella, su cuerpo pálido y la ropa sencilla con que sería enterrada para siempre. Quien lo diría, Yerim, quien pasó la mayor parte de su vida hurtando lo ajeno, terminaría siendo desterrada de la única cosa que realmente le pertenecía; su vida. Y todo aquello que con el paso del tiempo robó, se quedarían en la tierra, lejos de ella y su inquietante deseo de sanar. Aún así, la falta de aire en su interior no impediría robar el sueño y la tranquilidad de su padre y todos aquellos involucrados en su muerte.
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El ataque a la familia Choi
RandomCuando Choi Youngjae padre de las trillizas, decide casarse con su secretaria Cho Haseul una serie de eventos desafortunados atormentarán a la familia. Multiship(: NOTA: Esta historia contiene temas delicados, se recomienda discreción. *La historia...