Capítulo 41

55 12 3
                                        


- La señorita Jinsol me comentó de sus planes de mudarse.

La azabache subió el cierre de su chaqueta y la miró agotada - ¿Qué con eso?

- Bueno señorita, entenderé si desea que me quede a protejer a la señorita Jinsol - Hyeju arrugó las cejas.

- Mi padre te contrato, por lo tanto tú estás bajo mis órdenes.

- Pero la señorita -

- ¿Estás jodidamente sorda?

- La llevé hace unos días a la empresa de su padre, el camino era bastante peligroso.

- Aprovecha para llevarla hoy - pasó a su lado - Tengo algo importante que hacer y no te quiero respirandome la nuca -

- Como usted ordene.

- Pero aleja esa estúpida idea de que te quedarás aquí. Tú irás a donde quiera que yo vaya - Jungeun apretó los dientes y asintió - No te preocupes, no soy un ogro, tendrás tu horario y descansarás por las noches, así ya no me vigilarás mientras duermo.

- Gracias señorita Choi.

- Pero si me matan cuando estoy durmiendo, tendrás que responder - sonrió falsamente - Ahora fuera de mi vista, y manten el celular encendido, no quiero batallar para comunicarme contigo.

- Lo haré, por favor viaje con cuidado y llámeme si necesita algo.

- Por supuesto que lo haré.

Caminó pensativa hasta su auto pensando en si debía hacer alguna parada antes de llegar a su destino, pero manejó aprisa hasta la mansión Park que cualquier indicio de detalle se quedó en el pasado.

Tenía que enfrentar a Chaewon y reclamarle su escape, tenían una cena pendiente y sobre todo, deseaba estar con ella.

- La señorita Chaewon no está de humor - mencionó la ama de llaves.

- Eso nunca ha sido un problema.

La mujer de avanzada edad suspiró, familiarizada con la insoportable actitud de la azabache - Está donde mismo, puede encontrarla en el jardín - Hyeju forzó una sonrisa.

La casa de Chaewon era preciosa, cuidando cada detalle y cada pintura de las paredes, pero lo que más destacaba era el jardín, amplio, verde y con una gigantesca vista al cielo, comprendía porque Chaewon adoraba tanto pasar tiempo junto a la piscina.

- Cobarde.

La rubia cerró los ojos sintiendo su corazón golpearse contra el pecho - Hola Hyeju.

- ¿Qué es eso de que no estás de humor para visitas?

- Me duele un poco la cabeza.

Caminó hacia ella y golpeó su frente con la palma de su mano - Estás bien - diagnosticó - ¿Te desvelaste?

- Algo así, estoy un poco agitada.

-¿Por qué?

- ¿A qué viniste Hyeju? - cambió el tema y la menor se sentó en la silla junto a ella, quitándose los zapatos.

- Me debes una cena.

- Oh es verdad, ¿Te parece si la reprogramamos?

- No, no me parece. Cenemos hoy.

Sonrió - Está bien, tú eres la festejada ¿A dónde te gustaría ir?

- Quedemonos aquí, podemos planear algo.

El ataque a la familia ChoiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora