Observó cómo la sangre corría por su dedo índice manchando lentamente su palma. En aquella gota se marcó el dolor del pinchazo que sintió segundos atrás. Se perdió en el color, apostando a que podía ver su reflejo a través del recorrido del líquido.
El aroma que impregnó su cuerpo la mareó y la sorpresa la hizo plantarse firmemente en el suelo para no caer derrotada.
- Son para tu casa, no para ti - soltó una significativa carga de aire de sus pulmones al escuchar su respuesta - Lo siento, no quise ser tan brusca.
Hyeju miró encantada el rostro sonrojado de su novia y se hizo a un lado para que pudiera pasar. Se dió la vuelta asegurando su camino hasta la estancia y cerró la puerta, oliendo a escondidas las rosas que estaban entre sus brazos.
- Oh, estás sangrando - apuntó Chaewon cuando el ramo descansó finalmente sobre la mesita en medio de la sala.
- Me arrojaste el ramo contra el vientre, una de las espinas perforó mi dedo - levantó la mano víctima - Cuando decía que moría por verte, no lo decía tan literal - se desplomó a su lado sentándose en el sillón.
Chaewon sonrió al contemplar su rostro tranquilo, con sus párpados moviéndose al ocultar sus ojos y su boca ligeramente abierta. La azabache sintió la mirada y abrió levemente sus ojos, provocando que las mejillas de su mayor se tiñeran del color de las flores.
- Espera - buscó entre su bolso hasta encontrar un par de toallitas húmedas - Dame tu mano.
- Estoy bien, no es tan profundo de todos modos.
- Estás sangrando bebé, déjame hacerlo - repitió preocupada. El cuerpo de Hyeju comenzó a temblar por el apodo que salió de sus labios de la manera más simple.
¿Bebé? Bueno, era su novia ahora, podía llamarla como quisiera, pero aquello la abrumó, se sentía sorprendentemente... bien.
Miró a detalle como con delicadeza limpiaba el resto de la sangre ya coagulada en su mano. Ansiaba estirar su mano libre y acariciar su cabello. Park Chaewon eran un ángel.
- Listo - sonrió regresando su mirada a ella. Hyeju sonrió de lado hipnotizada en su totalidad por la chica que estaba enfrente. Se miraron por unos segundos, hasta que Chaewon nerviosa apartó sus ojos de los suyos, desacostumbrada aún a esa clase de comportamiento - Espera, falta la mejor parte.
La azabache se preguntó si guardaba un hospital en su bolso, al observar cómo sacaba un curita, pero su pregunta absurda le borró la sonrisa cuando sintió sus labios besar la zona herida.
- ¿Es tu manera de pedirme perdón? - se arrepintió de decirlo, pues en realidad no era lo que pensaba, pero la había puesto tan nerviosa con sus adorables actos que no sabía cómo actuar.
La rubia sonrió y negó - Es mi manera de demostrarte que te quiero - sin disimulo alguno, Hyeju bajó bruscamente su rostro para evitar evidenciar el sonrojo en él, por supuesto que Chaewon lo notó y continuó - Mi manera de decirte que voy a cuidarte, y - la menor alzó la vista cuando el sonido de la silla de ruedas llamó su atención. En una maneobra rápida, Chaewon se acercó al sillón y abandonó la silla, sentándose a su lado - Que voy a protegerte.
En cualquier otra situación parecería una promesa sin fundamentos, pero Hyeju estaba sorprendida de las habilidades de su novia. No es que pensara que era una inútil anteriormente, porque desde el primer día Chaewon demostró su independencia, aún así, estaba esperando el momento indicado para tomar su delgado cuerpo y unirla a ella en el sillón, sin contemplar siquiera la posibilidad de que Chaewon podía hacerlo por su cuenta.
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El ataque a la familia Choi
RandomCuando Choi Youngjae padre de las trillizas, decide casarse con su secretaria Cho Haseul una serie de eventos desafortunados atormentarán a la familia. Multiship(: NOTA: Esta historia contiene temas delicados, se recomienda discreción. *La historia...
