Haseul sintió sus lágrimas caer, pero no había dolor, o tal vez lo había, pero no lo sintió. Así como tampoco escuchó el resto de la oración.
No alzó la vista, pero veía a su marido derrotado contra el suelo, lo veía a través de sus sentidos.
Se quedó así, en silencio, con las manos en su regazo en la orilla de la cama mientras su hombre estiraba su cabello con furia tirado sobre la alfombra.
No se movió, no corrió hacia él, tampoco lo levantó, solo permaneció ahí, esperando que sus lágrimas dejaran de brotar y al secarse descubrir que no era cierto.
- ¿Estás seguro? - susurró.
Youngjae se puso de pie furioso - ¡¿Quieres que te lo repita?! - Haseul mantuvo los ojos cerrados a pesar de sentir la saliva caer sobre su rostro - Es Hyunjin ¡Es ella!
Nuevamente el llanto rascó la punta de su nariz, tiñendola de rojo. Echó su cabeza para atrás y en silencio lloró.
El dedo pertenecía a su hija.
- Ya no sé que hacer... ya no sé - se arrastró en el suelo hasta sus pies y se abrazó a ellos - Ella no va a volver Haseul. Mi niña no volverá.
Su esposa suspiró, podía formular oraciones en su cabeza que lo reconfortaran, pero su voz estaba trabada en su garganta.
- Siento que me muero - lloró - ¿Y sabes qué es lo peor? ¿Lo más triste de toda esta mierda? - cada palabra de su marido, desgarraba el alma de Haseul - Que no lo haré. No voy a morir. Voy a quedarme aquí, esperando por ella, esperando con falsas ilusiones a que esté con vida, a qué todo sea un maldito juego, o esperar... que se apiaden y me entreguen su cuerpo.
- Youngjae.
- Hyunjin... mis hijas son mi único motor.
- Youngjae - repitió sin éxito.
- No estoy preparado para eso, no voy a poder seguir si ella no regresa - tartamudeó con el llanto entorpeciendo sus palabras - Necesito a mi pequeña, necesito abrazar a mi hija y decirle que todo va a estar bien, arrancar mis extremidades y protegerla. La tortura psicológica de imaginar por lo que está pasando, lo que le están haciendo... ya no puedo soportarlo.
- Ponte de pie Youngjae - limpió sus lágrimas - Hyunjin no ha muerto, ella sigue con vida - el hombre lloró con más fuerza, sujetándose a su abrazo - Tú no vas a enterrar un cuerpo que no está frío, ella volverá.
- ¿De verdad lo crees? Por favor si lo crees, pide un milagro. Porque me estoy quebrando.
------------------------------
Abrió la puerta y el sonido del silencio le rompió el timpano.
Incómodamente caminaron hasta el dormitorio, y una vez ahí, dejó caer sobre la cama su bolsa.
- Acuéstate - sugirió, y sin ánimos de discutir, la observó acceder - Voy a prepararte algo de comer.
Su destino se detuvo cuando sintió una mano apretar su muñeca. Regresó su atención a ella y se sentó a su lado.
- Ya pasamos por ésto, no lo hagas.
- Voy a cuidarte, siempre lo haré.
- Soo - suspiró - Perdóname.
- No mi amor, perdóname tú a mí por no estar ahí.
- No soy capaz de darte un hijo.
- Jiwoo, está bien, lo intentaremos nuevamente y esta vez funcionará, y seremos felices, muy felices.
ESTÁS LEYENDO
El ataque a la familia Choi
RandomCuando Choi Youngjae padre de las trillizas, decide casarse con su secretaria Cho Haseul una serie de eventos desafortunados atormentarán a la familia. Multiship(: NOTA: Esta historia contiene temas delicados, se recomienda discreción. *La historia...
