Capítulo 27

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Fuego.

Heejin abrió los ojos de pronto cuando el peculiar aroma llegó a sus sentidos. Saltó de la cama con el arma entre sus manos y llegó lo más rápido que pudo al jardín de la mansión.

Todo parecía en perfecto orden, los árboles estaban rodeados de silencio y la oscuridad solo brillaba por la aparatosa fuente junto a la entrada. Pero Heejin reconocería el olor a combustible a kilómetros y algo en esa casa estaba en llamas.

Ni siquiera necesitó despertar a Sooyoung, su competente compañera estaba lista para cualquiera que fuera el enfrentamiento.

- Escuché que algo se rompía - susurró la más alta mientras vigilaban con cautela el jardín en la penumbra de la madrugada.

Después de varios rondines, estaban por regresar a sus habitaciones con la certeza que nada sucedía, pero el astuto olfato de la castaña trazó un camino hasta la entrada de la mansión.

A lo lejos encontró una pequeña llama que se desvanecía con el viento. Lo que sea que se quemó, ahora era únicamente cenizas.

- Heejin, ¿Qué has encontrado?

La mencionada alzó la vista hacia la calle, no había silueta alguna del crimen - Alerta al equipo de seguridad - pronunció - Quien sea que esté de guardia esta noche, mañana estará en la calle.

Sooyoung suspiró y con una leve asentimiento, ingresó a la casa con la tarea de despertar al resto del equipo.

Sujetando con firmeza el arma, se acercó al objeto caliente. Era un costal ferozmente estropeado por el fuego y el olor dentro de él provocaba alejar con brusquedad el rostro.

Nunca dejaba sus manos al aire, una mala experiencia le enseñó que a dónde sea que fuera, debía traer los guantes negros consigo. Cuando escuchó a lo lejos a sus compañeros acercarse, entonces actuó, comenzando a safar el nudo de aquella bolsa cubierta de tizne. El interior despertó su curiosidad, en un leve movimiento dedujo que era un objeto pesado, duro como una roca.

- ¿Deberíamos despertar al patrón? - escuchó a uno de sus compañeros después de un efímero "ya estamos aquí".

El terror apareció tras las pupilas de la castaña y rezó por lo más sagrado que sus pensamientos fueran erróneos.

- No - el gemido oculto en su garganta apenas y logró entrar en sus propios oídos.

Jeon Heejin nunca creyó en un ser celestial, pero esa noche deseaba que existiera y por primera vez, obrara correctamente.

Pero no lo fue.

Y bastó con desamarrar el costal y encontrar un pedazo de oreja destrozada por el fuego para que sus oraciones cesaran.

- No... - susurró un poco más alto.

- Santa mierda ¿eso es...?

Heejin se puso de pie, alejándose del costal aún caliente por las llamas. El hueco en su estómago no se comparaba a ninguna sensación reciente. Apretó los labios y por primera vez en su vida, odió su trabajo y las consecuencias del mismo.

- Cielos, no - escuchó a uno de los nuevos empleados y seguido de él, la voz de Sooyoung afirmando sus sospechas.

- Es Silver.

La castaña cerró los ojos, agrandado sus respiración durante cinco rondas hasta girarse al costal que contenía el cadáver del pobre perrito calcinado.

- Vigila el perímetro, despertaré al jefe - el guardia de turno finalmente actuó.

Incompetente, gritó la mente de Heejin. Si tan solo hubiera hecho correctamente su trabajo, Silver no estaría dentro de aquel sucio costal donde le prenderían fuego hasta verlo desvanecer.

El ataque a la familia ChoiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora