Noviembre de 1954
Nunca había pensado que pudiera sentirse tan libre. Era como flotar sobre una nube. Según su experiencia, una sensación así era peligrosa, pero esta vez había decidido ignorarla.
Después de su reacción exagerada tras el ritual, descubrió que podía respirar. Ya no eran sus padres, ni sus parientes del lado Potter de la familia, sólo algunos nombres e historias inconexas que había oído de otras personas. Claro, era amargo saber que no los conocería, no como sus padres o abuelos o tíos, pero ya no eran sólo una idea que no podía reclamar como suya.
James Potter siempre había sido amigo, o alumno, o enemigo, o amante de alguien, pero nunca se había sentido como su padre. Lily Evans no era más que una chica, más tarde una mujer, que casualmente lo había parido y le había regalado sus ojos. Se había sentido orgulloso de ellos y los había amado, pero nunca los había conocido y todo lo que tenía de ellos eran los recuerdos que otros decidían compartir con él, tan subjetivos a sus puntos de vista como lo habían sido aquellas historias.
Se había aferrado a ellos como a un salvavidas, algo que le dijera que sus padres eran personas reales que habían vivido y lo habían querido, pero no había sido así; era difícil sentirlo cuando no sabías casi nada de alguien.
Ahora había sentido su magia, ahora tenía algo que era sólo suyo y, de repente, sus padres no eran sólo una mezcla de historias y experiencias que le habían dado otras personas. Sabía que técnicamente aún no habían nacido, pero suponía que estaban muertos para él y eso era lo que contaba para el ritual.
(Sus padres querían que viviera. No sólo para luchar contra Voldemort. No para estar a la altura de lo que la gente esperaba de él. No para ser el mejor, el más inteligente o el más fuerte. Sólo que viviera y fuera feliz pasara lo que pasara y eso... bueno, le hacía sentirse bien).
Y sí, les guardaba un poco de rencor por haber muerto. Los quería, estaba orgulloso de su sacrificio, nunca sería capaz de odiarlos por querer que viviera, pero se permitía estar un poco resentido con ellos por abandonarlo. Los sentimientos no eran racionales y no le hacía mala persona permitirse eso, Abraxas lo había dicho y sabía de lo que hablaba, ¿no?.
(No era mala persona por querer que sus padres estuvieran vivos y bien y con él).
Todo el mundo había hecho siempre tanto hincapié en que eran héroes, que debía sentirse orgulloso y feliz de que fueran sus padres, pero nadie había reconocido que era Harry quien había tenido que crecer sin ellos, rodeado de gente que le odiaba. Se había alegrado cuando le habían dicho que sus padres no eran unos borrachos inútiles que se mataron en un accidente de coche, pero al final la alternativa no era mejor.
Porque al final, no era más que un bebé abandonado en el umbral de una puerta con una manta, una nota y una diana en la espalda. Era el niño que dormía en un armario y al que le dijeron que nunca llegaría a nada en la vida. Fue el que perdió la esperanza durante años y que no tuvo una infancia normal.
Fue el que se quedó atrás.
Y eso estaba bien, sus padres hicieron lo que pudieron y ahora Harry, Hadrian, tenía la oportunidad de hacer algo. Había tardado una década y media, pero por fin lo estaba consiguiendo.
-¿Vas a levantarte hoy en algún momento, Rian?-.
-¡Ya voy, Ry!-.
Sí, todo iba a salir bien, y ni siquiera tenía que hacerlo solo.
🌿🌿🌿🌿🌿🌿
-Los tengo-. Dijo, cerrando la puerta detrás de él.
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THE MISSING PARTS OF HISTORY
FanfictionEn retrospectiva, Harry podía admitir que tocar cosas al azar en Grimmauld Place no había sido una buena idea. Sin embargo, era un poco tarde para eso. Varado en el tiempo, sin camino de regreso a casa, Harry tuvo que aprender a hacer frente a su vi...
