Junio de 1955
Parte 2
Se rascó la frente, preocupado y agotado.
Su padre le estaba pidiendo el informe de las inversiones de la Familia Grubb; era una rama menor, con menos de diez miembros, pero apenas podía encontrar nada sobre ellos. Lo cual era preocupante, porque al parecer estaban siendo sospechosos de evasión de impuestos de todas las cosas, y sin los informes no podía probar o refutar las acusaciones.
Era casi medianoche y seguía atrapado en Grimmauld, intentando encontrar algo, cualquier cosa que le ayudara. Esos informes deberían habérsele enviado a él el primero de cada mes, ya que era el encargado de llevar al día las finanzas de diez de las ramas de la familia (además de otras cosas, pero eso rara vez era necesario) para asegurarse de que no necesitaban ninguna ayuda financiera, pero estos o se habían perdido, de alguna manera, o nunca habían sido enviados, lo cual era un gran descuido por su parte.
Se había pasado todo el día trabajando en esto y había tenido que avisar al apartamento de que tenía cosas que hacer que le apremiaban hace unas horas, cuando se había dado cuenta de que no podría terminar a tiempo para asistir a la cena, así que no tenía que ir a ningún sitio.
Si al menos pudiera encontrar los malditos papeles para poder volver a casa y dormir, se lo agradecería mucho.
Cierto, se estaba volviendo loco, hablando así consigo mismo.
Sólo cuando se levantó para buscar en otro armario lleno de expedientes, las guardas se encendieron en señal de alarma. Apretó los dientes. Más valía que no se tratara de otro adolescente que viajaba en el tiempo, aunque la ausencia de terremotos era una buena señal.
Kreacher apareció con un estallido, inesperado.
-Bueno, ¿qué pasa?- Soltó.
-El heredero Malfoy está en el salón, amo-. Parpadeó, confundido. Abraxas todavía estaba en el apartamento cuando él se había ido, y no parecía tener nada que hacer hoy que requiriera que lo dejara. Mucho menos tan tarde.
Sin despedir al elfo, caminó a grandes zancadas hacia el salón. A estas horas ya había cerrado el floo, nadie debería poder entrar sin su permiso expreso -(no, no era un paranoico, sólo era sentido común)- salvo en unos pocos casos. El floo de Hadrian, que estaba registrado como Contacto de Emergencia, o alguien que estuviera registrado en las salas y hubiera dado una contraseña determinada para entrar en caso de necesidad. Esas personas eran sus padres, su hermana y, por supuesto, Abraxas.
Todos ellos activaban una alarma que le alertaba de su presencia y, si estaba dentro de la casa, Kreacher tenía órdenes de ir a buscarle sin interactuar con el invitado inesperado. Si no lo estaba, llegaría de inmediato gracias al disparador para ocuparse de lo que fuera y Kreacher debía mantener las distancias a menos que se le llamara expresamente mientras no estuviera allí.
Las emergencias eran emergencias, después de todo. Por supuesto, había puesto en marcha un protocolo.
-Abraxas, ¿qué...?-
Si hubiera tenido tiempo, se habría detenido a contemplar el aspecto de su amigo. Tal vez preguntar qué demonios estaba pasando. Ofrecer ayuda, si fuera necesario, también. No había tenido tiempo.
Los labios de Abraxas estaban sobre los suyos casi tan pronto como había hecho acto de presencia, las manos doblándolo por los hombros y el cuerpo tan cerca del suyo que no quedaba espacio entre ellos. Fue desordenado, torpe y lleno de desesperación e inexperiencia.
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THE MISSING PARTS OF HISTORY
FanfictionEn retrospectiva, Harry podía admitir que tocar cosas al azar en Grimmauld Place no había sido una buena idea. Sin embargo, era un poco tarde para eso. Varado en el tiempo, sin camino de regreso a casa, Harry tuvo que aprender a hacer frente a su vi...
