*032 - UN MAL FINAL, UN CATASTRÓFICO PRINCIPIO*

19.9K 1.5K 1.3K
                                        

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


*CAPÍTULO TREINTA Y DOS*

**SORAYA AGUILAR**


—Yo digo que el azul te queda mejor —opina Hugo con seguridad.

—Mejor el negro —contradice Alessandro, mordisqueando una galleta... hasta que Hugo le da una fuerte palmada en la espalda que casi lo hace atragantarse —¡¿A qué ha venido eso?! —protesta, escupiendo migas.

—Por llevarme la contraria —responde Hugo, encogiéndose de hombros con una sonrisa desafiante.

Ambos se miran como si estuvieran a punto de lanzarse una batalla campal, mientras yo intento decidir cuál de los dos jerséis me queda mejor. Al principio le había dicho a Derek que no pensaba ir, pero la curiosidad por conocer a los otros hermanos terminó ganándome. Y ahora estoy aquí, atrapada frente al espejo, sumida en un dilema textil.

Además, tengo mis razones: si los conozco, tal vez entienda mejor a la bestia.

—¿Sabes cuál es el verdadero problema? —pregunta Alessandro, recostándose contra el borde de la cama.

—¿Cuál?

—Que no sabes ni la ropa que tienes.

No le falta razón. Ya la primera vez que me compraron ropa hice limpieza... pero volvieron a llenarme el armario. Caminar por la habitación se ha vuelto una especie de prueba de obstáculos.

—Sí, es un gran problema —admito con una risa resignada.

—A mí me parece genial —dice Hugo—. El primer paso para estar con la jefa es llenarla de caprichos. Después ya vemos si vale como persona. Y si no vale, al menos tendrás cientos de modelitos para conquistar a otro.

Intento no girarme hacia él, porque la intensidad de su mirada me abruma. Y aunque lo espero, rezo para que no lo pregunte. Pero, claro, lo hace:

—¿Cuándo lo voy a conocer?

—Tiene una agenda ocupada —respondo, bajando la mirada.

—Que la desocupe —espeta—. Si no lo conozco, se acabó. Tiene que tener huevos y presentarse ante tu hermano.

—Se lo mencionaré...

—No. Se lo dejarás en claro.



Al salir, llevo puesto un conjunto de marca italiana. No fue difícil decidir el origen, considerando que todo lo que me han regalado últimamente es italiano: la ropa, el maquillaje, los perfumes...

—¡Si no se presenta, lo mato! —grita Hugo desde el balcón.

Esto empieza a complicarse. Tengo que presentarlo. Pero con esa bocaza, es probable que no salga vivo del encuentro.

TERMINADO | CONTROLDonde viven las historias. Descúbrelo ahora