Un juego, dos bandos: Indecisos y Controladores.
Soraya está atrapada en su peor época. La muerte de sus padres, la frialdad de su hermana, la sobreprotección de su cuñado, un vecino que la esquiva, un fotógrafo que no la deja tranquila... y una deu...
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*CAPÍTULO CINCUENTA Y NUEVE*
**SORAYA AGUILAR**
El simulador me tiene absorbida, más hoy, ya que dispongo de tiempo después de que Damián haya decidido cancelar el entreno.
Mientras aprendo a conducir, ahogando mi deseo de atropellar a los transeúntes que cruzan semáforos en rojo, comparto el salón con Alessandro y Darley, después de recogerla en la universidad. Supuestamente, están en una cita; eso es lo que nos aseguramos que crea Máximo. Sin embargo, a la hora de la verdad, Alessandro juega a la consola y Darley estudia.
Hugo entra a casa y, sin soltar las bolsas que evidencian la nueva ropa que ha comprado con la generosidad de Derek, alza la cabeza de Alessandro cogiendo su mentón por detrás y lo besa.
Reprimo el grito como fan de Alesgo, más aún cuando el receptor se sonroja y se bloquea. Es tan dulce que me supera.
—Jefa —Hugo me da un beso en la mejilla.
Me incorporo y digo:
—Deja que te presente a Darley. Es...
—La gata ladrona. —Le presta un segundo de atención y entrecierra los ojos—. Oye, gata, ni una uña sobre mi chico o te quedas calva.
—Perdón.
—No soy tu chico —balbucea Alessandro.
—Solo estamos jugando —digo.
—Son los niños los que juegan, los adultos hablan. Y lo que ella debería hacer es hablar con ese tal Máximo.
¡NOOOO!
Los planes existen para seguirlos. Derek tuvo el detalle de hacerme compinche y decidí subir la apuesta. Vamos a llevar esto hasta el límite. Y, por el bien común, si Darley se salta alguna regla, seré yo quien le arranque la melena.
—¿Qué te has comprado? ¿Hay algo para mí? ¿Y para Alessandro?
—Solo ropa para mí. Para que deje de lloriquear el cachorro.
—Es que es mía —se ofende.
Han pasado dos horas desde que llegó Hugo. Continúo practicando con el simulador mientras Hugo se ha unido a Alessandro con un segundo mando, y Darley se ha convertido en su espectadora. Comentan sobre el juego.
—Ya estoy aquí, divas —llega Damián con sus chicas.
Daniela, Kora y Liang lucen kimonos; Samiya, traje con corbata. Damián entrega tres bolsas: una para Alessandro, otra para Darley y la última para Hugo, antes de plantarse delante de mí y darme dos besos en las mejillas y un pico.