*086 - EL ALFA ITALIANO (Parte 2)*

8.5K 841 1.1K
                                        

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


*CAPÍTULO OCHENTA Y SEIS*

**DANTE RAVENMOON**


Amanezco en una de las habitaciones del hotel, acompañado de la recepcionista, que duerme exhausta tras quedarse sin energías. Sin importarme lo más mínimo, la abandono después de ducharme.

Las calles todavía conservan rastros de la lluvia, pese a que el cielo ya se ha liberado de nubes.

Detengo un taxi tras interrumpir mi marcha por la insistencia de unos fans madrugadores: un par de fotos, firmas y palabras que les regalan felicidad, un sentimiento que no comparto considerando el vuelo que tengo por delante.

No me gustan los aviones, y no empezaré ahora a cogerle el gusto a estar encerrado en una lata de sardinas, con los pies separados del suelo y mi seguridad en manos de una máquina.

Sin embargo, antes de despegar, tengo que pasar por el motel donde se encuentra la banda.

Durante el trayecto le pido a Nicolás que saque dos billetes.

Al llegar, me espera en la entrada.

—¿Dónde te metiste? —me interroga, molesto.

—Lo siento, tuve una urgencia.

—Sí, ya la huelo —dice con sarcasmo, olfateando el rastro de la recepcionista—. ¿Sabes la noche que pasé? Maldita sea, Derek y Romano enloquecieron. Ni siquiera Luciana pudo ponerlos en su sitio.

—Mientras sigan vivos, me da igual.

—Cualquiera diría que te hace gracia tenerlo aquí.

—Solo cuido del amigo de Gunther.

—A costa del bienestar de la manada.

Tiene razón. Pero cuando me fui nadie parecía incómodo con la presencia de Derek, gracias al alcohol. No obstante, con un nuevo día las cosas cambian, y sé que llegarán los reclamos que no pienso escuchar.

—¿Está todo listo para irnos?

—Una cosa más —añade —¿Qué se te ha perdido en Detroit?

—Kaia.

Las quejas quedan suspendidas.

Nicolás es el único que conoce el verdadero motivo de mi búsqueda; por eso será quien me acompañe en este viaje. Tampoco pretendo alterar a la ninfa llevando a un grupo de lobos. Vamos a discutir, sí, y lo mejor que puedo hacer es no empeorar la situación.

Sin más objeciones, voy a desayunar.

Silvano y Luciana son los únicos despiertos.

Tras ordenar la comida, me preparo para las quejas. Luciana no se hace esperar, enumerando los destrozos que Derek y su macho provocaron en el local al animarse a jugar a Control.

TERMINADO | CONTROLDonde viven las historias. Descúbrelo ahora