*078 - FINAL DE CURSO*

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*CAPÍTULO SETENTA Y OCHO*

**DEREK SALVATORE**


TRES AÑOS ATRÁS

JUNIO 2021


Me sudan las manos en exceso; eso digo, aunque sea ficticio y el verdadero problema se ubique en la cabeza. Estoy eufórico, también nervioso, ahogado en un remolino de sensaciones.

Las dos últimas semanas he estado practicando a fondo mi baile —aun siendo perfecto— y he estudiado, probablemente más que la estudiante. He estudiado todo acerca del baile de graduación a través de películas y libros de romance adolescente, donde el amor resulta muy inferior a lo que siento.

Toco la puerta perfumado, peinado, elegante y con un ramo escondido detrás de la espalda.

Adrián abre serio. Entrecierra los ojos y masculla:

—Así que este es el sujeto que llevará a mi hija al baile —gesticula exageradamente —No creas que nací ayer, saco de huesos y carne. Sé lo que buscáis en el baile final los mocosos como tú.

—No hay otro como yo.

—Un solo dedo sucio tuyo encima de mi princesita y te decapito las pelotas.

—No asustes al chico y hazlo pasar —dice Sara desde la lejanía.

—No te metas, Sara. Esto son cosas de hombre y proyecto de espermatozoide. ¿Sabes qué es eso, muchacho? Es un gusano blanco y perturbador que escapa de tu pequeñín con planes maquiavélicos: envenenar a cuantas más chicas mejor y, a los nueve meses, maldecirte con una criatura del infierno.

—Espero que algún día eso suceda —digo, malvado.

—¡Sara, el corazón! —se lleva la mano al pecho.

—Cuatro nietos, abuelo.

—¡Infarto!

Sara se ríe, asomándose por el pasillo, mientras el padre de familia exagera los gestos y me arranca una sonrisa.

No tengo el tema de los hijos muy presente, menos ahora que cada vez estoy más cerca de tener una oportunidad con la chica que me ha conquistado. Sin embargo, considero los caprichos de la maldición. Aún tengo años por delante antes de tener que someterme.

—¿Qué hacéis?

Soraya usurpa el centro de atención bajando despacio las escaleras. O quizá esa lentitud solo la percibo yo.

Desciende del cielo con un diabólico vestido de cóctel negro que juega con mi cordura a cada paso. Lleva el Rolex que nunca la ha abandonado en la muñeca izquierda y pequeños pendientes que combinan a la perfección con el colgante que su huérfano cuello no carga.

TERMINADO | CONTROLDonde viven las historias. Descúbrelo ahora