Un juego, dos bandos: Indecisos y Controladores.
Soraya está atrapada en su peor época. La muerte de sus padres, la frialdad de su hermana, la sobreprotección de su cuñado, un vecino que la esquiva, un fotógrafo que no la deja tranquila... y una deu...
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*CAPÍTULO SESENTA Y SIETE*
**DEREK SALVATORE**
Alzo en brazos a Soraya y espero a que Alessandro despliegue la silla donde termina incorporada.
Caminar intensifica su dolor. He tenido que anular su agenda deportiva. Obviamente, Damián ha preguntado; también, el imbécil, ha celebrado el desastroso accidente como si fuera un gran logro. Muy a lo contrario de su primera esposa. Samiya no le ha visto la gracia, al igual que Alessandro y Hugo, quienes, por primera vez en días, coinciden en algo.
—Damián os recogerá —les informo.
—Distancia. Me parece bien —responde Alessandro, incapaz de disimular su perseverante molestia por el suceso.
—Tienes que hablar con Cheese —asiento, acorde con las palabras de Soraya. Otra cosa es que la charla resulte en algo—. ¿Sabemos algo del no-médico?
—Iré al hospital antes de la oficina.
Alza las manos para chocar y chocamos. Alessandro advierte que no ayudará en nuestra especial forma de despedirnos, así que la beso.
Trágicamente, cumple lo dicho. Invadido por la amargura, subo al coche y me alejo del centro, directo al hospital.
Se produce la sumisión de siempre.
Seleccioné la mejor foto que obtuve anoche del no-médico mediante una violación al sistema del centro y sus grabaciones. Cosa de niños. Abandono momentáneamente el móvil en la mesa de recepción y retrocedo lo suficiente para que se disipe el efecto de la maldición.
—¿Conocéis a ese chico?
La recepcionista lo mira y pregunta a su compañera; ambas lo conocen del incidente. Lo mismo que yo. Esperaba que fuera rápido. A mi defensa, el chico acudió tan rápido a los gritos de Soraya que hacía pensar en una más que probable vinculación con el hospital. Literalmente, apareció de la nada.
¿Quién es?
Conozco su aspiración y... también, no puedo asegurarlo, pero por la fotografía le calculo como máximo veintiún años.
Apenas abandona los pañales y ya tiene más pelotas que los profesionales del lugar.
Conseguirlo será un triunfo, más considerando que es un humano dispuesto a salvar las vidas especiales, contrario al pensamiento de ORION.
Cabe la posibilidad de que desapareciera por dicho motivo. El ataque a Soraya y mis suegros fue una demostración de su sangre fría a la hora de matar a su propia especie para mantener afinidad con el lado opuesto.
¿Médico de los malditos?
En su lenguaje, debe ser pecado mortal.
—Buscas a Arturo —participa una veterana —Los últimos dos años ha estado haciendo voluntariado en verano. Es un ángel con los niños.