*056 - EL HUEVO*

15.9K 1.2K 1.4K
                                        

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


*CAPÍTULO CINCUENTA Y SEIS*

**DEREK SALVATORE**


TRES AÑOS ATRÁS

ABRIL DE 2021


Estoy ansioso por la llegada de Soraya. Tengo un plan del que no podrá escapar. Sin embargo, antes de que aparezca, debo ocuparme de ese bulto sospechoso que le ha salido al sofá.

Ronca después de otra noche de fiesta.

Salir a emborracharse se ha convertido en rutina: mínimo una vez por semana. Y eso me revienta los huevos. No porque me importe lo que haga con su vida —detesto esas gilipolleces—, sino porque cada vez que se va incumple su promesa de cuidar a Soraya.

Entre tragos no vela por su seguridad. Mucho menos cuando pone kilómetros de por medio, como aquella vez que despertó en la costa italiana mientras mi preciosa amiga dormía desatendida en su habitación.

¡Tendría que protegerla hasta de las pesadillas!

—Gunther.

Ni reacciona; parece un cadáver.

Observo la rareza de su vestuario. La primera vez que lo vi en kimono pensé que venía de una fiesta temática, pero al repetirlo tantas veces descarté esa idea.

Vuelvo a llamarlo. Jadea, adolorido. Insisto. Le tiro de la manga y dejo al descubierto el hombro. Una segunda rareza aparece: un moratón, tan negro como el carbón. Algo inusual en él.

Sus estúpidas noches están plagadas de peleas.

Alcohol y peleas.

Decepcionante.

—Gunther.

Agotado de su educación, lo lanzo al suelo. Le pateo las costillas y me maldice todavía con los párpados cerrados.

Sus quejas puede metérselas por el ojete, lo mismo que sus miraditas sádicas y sus reproches.

Joder. Yo no monto tanto drama cuando me apuñala. Y no hablemos de las amputaciones.

Si no puede regenerarse, que se joda.

Terrible amigo.

—Es Hugo —Le suelto otra patada, con gusto, por todas las que me hace pasar—. Pegas como una nena, estúpido. ¿Cuándo vas a memorizar el puto nombre que tú mismo me pusiste?

—Me esfuerzo.

—Pues esfuérzate más —se incorpora, ajusta de nuevo el kimono y hace un nudo en la tela—. Tengo una idea que quizá te sirva. Quizá no. Ese ya es tu problema.

TERMINADO | CONTROLDonde viven las historias. Descúbrelo ahora