Un juego, dos bandos: Indecisos y Controladores.
Soraya está atrapada en su peor época. La muerte de sus padres, la frialdad de su hermana, la sobreprotección de su cuñado, un vecino que la esquiva, un fotógrafo que no la deja tranquila... y una deu...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
*CAPÍTULO CUARENTA Y DOS*
**DEREK SALVATORE**
Soy la burla de mi acompañante.
Nunca correspondí ese primer beso, y pagué caro por eso, alargando la espera por un segundo intento. Fui digno de cada beso que recibí después, pagando la estupidez de cada error y volviéndome más astuto. Pero debo admitir que el verdadero error de nuestra cita no fue el restaurante, sino creer que amaba. La frase correcta era: estoy enamorado. Y ella lo sabía, mucho antes que yo.
—No estás en mejor situación. Estás enamorado de Hugo, ignorante —le digo.
—Mentira. Es un hombre —responde, con voz temblorosa, casi un susurro de miedo.
—¿Y? —insisto, notando cómo su tono se quiebra.
—Un hombre debe amar a una mujer.
—Hay cucarachas del mismo sexo que aman y follan —lanzo, intentando confrontar su miedo.
—¡Eso es enfermizo! —exclama, con un tono agudo, casi como si tuviera pánico de admitirlo en voz alta.
—¿Quién te metió esa basura en el cerebro? —le pregunto, bajando la voz, casi con pena.
Queda un silencio pesado. Sé que fueron los verdaderos enfermos los que le llenaron la cabeza de miedo y prejuicios.
—Está bien que te guste él —trato de calmarlo—. No hay nada malo en sentir atracción por alguien del mismo género.
—¡Te he dicho que no! —me grita con desesperación, como si luchara contra un monstruo invisible dentro de él.
—A mí sí que no me gusta, y lo he probado —le confieso, observando cómo se encoje de hombros, impactado—. Fue un día de borrachera, nos pasamos de copas, Hugo hablaba abiertamente sobre orientación sexual y yo tenía curiosidad. Experimentamos. No salió bien. Él es bisexual, pero yo ni siquiera soy hetero. Soy Sorayasexual.
—Rodeado de mujeres parecía muy hetero —dice bajito, casi para sí mismo, evitando el tema.
—Que no te engañe —le advierto—. Estuvo actuando por mi causa. Pero tú le importas. Mucho. Sigues vivo, aunque él crea que lo traicionaste.
—Tengo hambre.
Se llena la boca para no seguir hablando. Doy por concluido el tema, por ahora. Lo pienso manejar igual que lo de Darley y Máximo. Cuando hay amor no debe perderse, aunque los protagonistas sean imbéciles. Soraya estaría conmigo. No tengo dudas. Somos expertos en chismes.
—Alessandro.
—No quiero hablar de él.
—De acuerdo. Pero necesito que hagas algo —le paso el móvil marcando un número guardado—. Ha pasado mucho tiempo sin saber de ti, y cree que podría hacerte daño. Dile que estás bien.