*030 - EL CLUB DE LOS KIMONOS*

21.9K 1.6K 1.3K
                                        

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


*CAPÍTULO TREINTA*

**DAMIÁN SALVATORE**


*TRES AÑOS ATRÁS*

**ENERO DE 2021**


Silencio.

La vida siempre ha estado compuesta por silencio. Incluso cuando el tráfico de esta ciudad aburrida —de un mundo igual de aburrido— ruge con fuerza, yo solo oigo eso: silencio. Vivo anclado en un sentimiento de vacío desde que tengo uso de razón.

No fui un niño feliz, ni un adolescente, mucho menos un adulto.

Nacer en mi familia ya es una maldición por sí sola. Pero lo es aún más cuando uno nace del cabeza del clan, con sangre corrompida desde la raíz.

Mitos y leyendas. Son reales. Y la nuestra es muy oscura.

¿Merece la pena vivir así?

No.

Pero albergo una efímera esperanza de ser algo más que la nada. Así que, sí, tengo miedo. Miedo de morir sin saber si estoy equivocado.

Repaso la agenda sin entusiasmo. Las reuniones de negocios familiares son lo único que me está permitido hacer, aunque no quiera. Por supuesto, no es opcional.

Conozco bien mi lugar: esclavo de Enzo Salvatore. Nací doblegado a los pies de mi padre, sin más alternativa que obedecer. Y desde que Derek se marchó, su furia ha sido constante, y yo, el blanco de las consecuencias.

Tengo veintitrés años y vivo aterrorizado por la idea de dormir, de bajar la guardia y que mi padre irrumpa en mi habitación en mitad de la noche. Cualquier hora es perfecta para aplicar sus métodos de corrección.

Los golpes me han insensibilizado partes del cuerpo. Las quemaduras de cigarro me arden la espalda a cada segundo. Y sé que, si sobrevivo, muchas de estas heridas se quedarán conmigo hasta que ya no pueda soportarlo.

Odio a Derek.

Nunca lo hice... pero lo odio desde que abandonó la casa. Aunque, desde la noche en que fui obligado a acompañar a mi padre a la mansión de Máximo, la descubrí a ella y lo entendí. No puedo reprocharle su drástica decisión.

Logró lo imposible: alguien que no le teme a él, ni a Enzo. Me quedó claro cuando lo enfrentó sin vacilar. Si ya no quería parecerse a Enzo, con ella será definitivamente otro.

La herencia de la muerte ha cambiado.

Si tan solo yo no fuera un cobarde ante él... Si pudiera contarle mi situación. Tal vez, así, lograría salvarme del sufrimiento.

TERMINADO | CONTROLDonde viven las historias. Descúbrelo ahora