Un juego, dos bandos: Indecisos y Controladores.
Soraya está atrapada en su peor época. La muerte de sus padres, la frialdad de su hermana, la sobreprotección de su cuñado, un vecino que la esquiva, un fotógrafo que no la deja tranquila... y una deu...
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*CAPÍTULO NOVENTA Y SEIS*
**DEREK SALVATORE**
HACE UN AÑO
12 DE NOVIEMBRE
Oscuro
Todo lo que existe es oscuro. Un color, una canción, un olor, una expresión... mi corazón. Atrapado. Anclado. Abro los ojos y ahí está: lo oscuro. No me persigue, no me evita. Simplemente es.
Su razón de ser soy yo.
En cada rincón, en cada pausa, en cada suspiro... lo oscuro se manifiesta, no como ausencia, sino como totalidad.
Me duele. Me destruye.
No hay gritos. No hay dolor visible. Solo eso: oscuridad. Como una noche sin luna ni estrellas, como un eco que no regresa, como un frío que no se siente en la piel pero cala hasta el alma.
Ya no distingo el principio ni el final. Solo este presente sombrío, quieto, eterno.
Alargo los dedos en la negrura. Mis yemas rozan las bocas de varias botellas que, en contraste con mi cuerpo helado, se sienten tibias. Tomo una y la llevo a los labios. Parte del contenido se desborda, deslizándose por los laterales hasta empapar el colchón.
The Night We Met suena en un bucle infinito. Pero incluso sin final, sin límites, la oscuridad va más allá.
—I had all of you... and then most of you... some of you... and now... none —canto con la voz rota, arrastrando toda la emoción contenida, aplastada en mi pecho, más pesada que mi maldición—. I don't know who I am without that night. The night we met... it's the only place I still feel alive...
Salté de un jet sin paracaídas. Me encerré en una cámara inhalando monóxido de carbono. Me apliqué descargas eléctricas gritando su nombre. Corté mis brazos hasta que cayó la última gota roja. Brindé con cicuta cada noche que la extrañé —y que aún la extraño—. Aprendí a caminar bajo el mar, sin oxígeno, durante días...
Cuarenta y tres veces intenté suicidarme y en ninguna lo logré. Pero con una más llegaré a la cuarenta y cuatro. Moriré con poesía. Será mañana, en nuestro cumpleaños. Voy a quitarme la vida. Definitivamente.
Apuñalaré mi corazón con la única arma que puede matarme, la única capaz de poner fin a mi eternidad: la misma que usé con Enzo.
Lo haré en nuestro rincón. En aquel banco donde compartimos tanto... donde lo compartimos todo. En el parque que fue testigo de nuestro amor hasta el último día.
No dejaré cartas que justifiquen mi acto.
Nadie las necesita.
—Everything I did after... I messed it up. I lost you in the moments I thought I was holding on. If I could go back... just once... to before I broke us... I swear I'd never let you go...