*093 - ALFA SUPREMO (Parte 2)*

5.4K 551 356
                                        

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


*CAPÍTULO NOVENTA Y TRES*

**DANTE RAVENMOON**


—Y yo acepto tu rendición —sonríe, cínico.

Me suelta. Caigo al suelo mientras en el coliseo retumba el silencio. Uno amargo para la mitad; insólito la otra.

Me golpeó donde más dolía. Y no fue un golpe físico.

No hay ceremonia para celebrar su triunfo. Nunca la ha habido para nadie después de ganar. La victoria es suficiente. Y es suya.

Magnus alarga su liderazgo cuatro años más.

Como en el pasado, Angelo se molestará por tener que posponer nuestros planes una vez más; nada que no se le pase con el primer trago. Sin embargo, enfurecerá al saber que no supe cuidar de los míos, que una cadena de errores —de muchos culpables— ha puesto en peligro a Soraya.

El noruego no pasará por alto su existencia.

—¡DANTEEEEE!

Romano grita mientras salta a la arena. Nicolás permanece en su lugar, igual que el resto del público, esperando a que el Alfa Supremo se retire primero, tal como dicta la tradición.

Romano me sujeta entre sus brazos.

—Ey, colega. Ni se te ocurra morirte.

—Bozzolo —murmuro.

Toso sangre. Mis pulmones están cada vez más llenos de ella. Respirar se vuelve una tarea imposible. Necesito salir de aquí, descansar, sanar... empezar a prepararme para el siguiente torneo.

—Eduardo, baja aquí —ordena Magnus con voz contundente, en inglés.

Me tiemblan las manos, no lo suficiente como para impedirme limpiar la sangre y el sudor de mis ojos. La visión sigue borrosa, torpe, pero al menos distingo las formas.

Eduardo permanece inquieto en las gradas, junto a su abuelo, hasta que Ulfr lo invita a bajar de malas maneras. El mexicano desciende con cautela; si estuviera transformado, tendría las orejas caídas y el rabo rígido.

—Tranquilo. Todos somos de la misma especie —dice Magnus, exhibiendo de nuevo su precario inglés—. Antes, en nuestra pelea, llegamos a un acuerdo. ¿Cierto?

Eduardo asiente, tragándose las palabras. No queda rastro del cachorro que me recibió hace tres semanas. La esperanza de un nuevo Alfa Supremo ha sido aplastada; en su lugar ha nacido un miedo colectivo.

—Yo te hice un favor. Es hora de que me lo devuelvas.

—¿Cu... cuál es...?

Magnus le sujeta la nuca con una sola mano y lo eleva del suelo. La fuerza es tal que sus garras se clavan en el cuero cabelludo del cachorro. Sangre nueva cae sobre la arena. Sangre que no debería existir.

TERMINADO | CONTROLHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora