LA NOCHE ENTRE EL DÍA 2 Y 3 DESPUÉS DE LA MUERTE DE GABRIEL

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Yo no lograba pegar el ojo. Estaba convencido de que alguien rondaba por ahí. Me imaginabaa Cilas observándome entre los arbustos. Debido al cansancio, su rostro se transformaba en eldel padre Séguin, que había vuelto bajo la forma de un wendigo hambriento de carne humana...Pensé que estaba preparando su venganza, y mi jugada consistía en adelantarme a ello. Habíamatado a su hermano. Seguramente, él deseaba para mí un sufrimiento extremo. Yo nodespegaba la mano del gatillo. Estaba pendiente de cada ruido, de cada movimiento en elbosque. De cuando en cuando, la angustia me paralizaba y el frío me recorría la espalda.Entonces me acercaba más a las llamas Colocaba mis manos sobre ellas con el oído atento a losruidos de la noche, y me pellizcaba un brazo para impedir que se me cerraran los ojos...  

Lagrimas de BosqueHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora