Es un día antes de que me lleven al internado, pero yo aún no lo sé. Estela y yo trepamos a un árbol.Estamos sentados sobre una rama y aguardamos la llegada de un oso al que le gusta afilarse las uñascerca de aquí. Nuestro puesto de vigilancia es ideal, lo suficientemente alejado para que el oso no sesienta amenazado por nuestra presencia y lo suficientemente cercano para poder verlo bien. Pero pasémala noche preocupado por el estado de salud de mi madre, por lo que no puedo disfrutar del momento.Estoy seguro de que Estela me nota tenso. Sólo que ella tiene otra cosa en mente.
– Abre la mano – me pide.
Lo hago. Sonriente, deposita en la palma de mi mano un trozo de cuero en el que cosió una lindaconcha nacarada.
– ¿Qué es? – le pregunto mientras acaricio con el dedo la conchita tibia bajo los rayos del sol.
– Es nosotros. Este verano. Este momento... Lo hice para ti, Jonás...
Me siento raro, como si flotara. Tengo mariposas en el corazón y las siento por todo el cuerpo, hastaen mi cabeza. Es la primera vez que una chica me hace un regalo, y no es cualquier chica...
– Recoge tu pelo, por favor – me pide ella con su voz dulce como la miel.
Mientras ella anuda la joya con in cordón de cuero alrededor de mi cuello, siento que mi corazón latemás de prisa. El pecho se me llena con un calor irradiante que me sube hasta las mejillas.
– ¡Ahora, date vuelta! Fijo mis ojos en los suyos y espontáneamente se me llenan de lágrimas.
– ¿Qué pasa, Jonás?
– Soy tan feliz cuando estoy contigo, Estela... Pero no sé qué hacer con toda esa felicidad porque a lavez me siento muy triste por mi madre...
Estela me acaricia la cara y me limpia las lágrimas. Me da un poco de pena llorar frente a ella, peroel contacto de sus dedos sobre mi piel es tan suave que no importa.
– Cuéntame.
– Hace tres días que no se levanta de la cama – le confieso con la mirada perdida más allá del follaje.
Por un momento permanece callada, y después exclama.
– ¡Sé lo que podemos hacer!
– ¿Qué? – Cuando mi abuelo enfermé de gripe le construimos una tienda de sudoración! ¡Se metió allí ycuando salió, había sanado! ¡Construiremos una para tu madre! Mi mirada se llena de esperanza.
– ¿Tú sabes cómo hacerlo? – Por supuesto! – exclama mientras baja del árbol.
– Pero... ¿y el oso?
– El oso volverá. ¡Levantar la tienda es mucho más urgen te! ¡Ven!Desgraciadamente, no habrá tiempo de construir la tienda ni de regresar a ver al oso...
Tumbado ahí en la oscuridad, palpé mi cuello. Hacía mucho tiempo que ya no llevaba el collarque Estela había hecho para mí. Fue extraño que la hermana Clotilde no me lo quitara el día enque llegué, sino hasta después de mi primera confesión. No abrigaba muchas esperanzas, perome preguntaba si no lo habría guardado en algún sitio.
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Lagrimas de Bosque
Ficção AdolescenteEsta historia no es mía todos los derechos a su autor en realidad le quiero dar popularidad aquí a la autora Nathalie Bernard la verdad esta historia me encanto bástate espero que les guste. Jonás acaba de cumplir dieciséis años, lo que significa qu...
