Callejón sin salida

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*Visión de Pablo*

-¡Corre si no quieres morir! –exclamó Dave tirando de mi cuerpo hacia el exterior del apartamento.

Notaba como si pesase cincuenta kilos más, hasta levantar la cabeza me costaba. Mientras bajaba las escaleras con toda la prisa que podía y Dave me ayudaba, llevé mi mano derecha a los orificios de mi nariz. Noté como me los había mojado, los alejé y vi resbalarse la sangre por mis dedos índice y corazón. Aún no había sufrido una segunda sobredosis, pero todavía quedaba noche y esperaba que aquello no sucediese.

-¡Agáchate! –exclamó Dave cubriéndose detrás de una barandilla de metal del edificio que había entre la tercera y segunda planta.

Dave llevó la mano a su espalda y con agilidad sacó la pistola. Quitó el seguro rápidamente y disparó dos veces. Un quejido inundó el lugar, supuse entonces que le había dado a uno de ellos. Pasos a gran velocidad bajaban en dirección a nosotros. Seguidamente escuché el disparar de otra arma que no era la de Dave, pero nosotros ya habíamos emprendido de nuevo nuestra marcha hacia la siguiente planta que había más abajo. Miré atrás y pude ver cuatro orificios de bala en la pared que quedaba hace un instante detrás nuestra.

Finalmente llegamos a la entrada del edificio y Dave no lo dudó un instante, echó a correr en dirección por donde habíamos venido. Gritos detrás nuestra me indicaba que nos perseguían y estaban cerca. Cuando tan solo habíamos dado cinco o seis pasos pasó lo peor que podía ocurrirnos en la noche: un disparó alcanzó a Dave, dándole en el gemelo de la pierna derecha.

-¡AHHHH! –exclamó Dave debido al dolor.

Al instante pude notar que el impacto le había dejado cojo, con la pierna inutilizada. Íbamos más lentos debido a que su pierna no daba para más. Fue entonces cuando noté que la cocaína provocaba el siguiente efecto en mi cuerpo. Mis pulsaciones bajaron, estaba entrando en la fase "bajona" del free-base. Notaba como podía entrar en coma en cualquier momento, desplomándome sobre el suelo, muriendo en aquella calle, solo. Mi vista continuaba nublada y me costaba dar siquiera un paso. Ambos estábamos bastante jodidos, sabía que no saldríamos de allí. Notaba que la muerte me acechaba de cerca, esperando llevarse mi alma al otro mundo.

Continuamos corriendo, esquivando a la pandilla de Smoke entre los coches aparcados y verjas de metal de la zona. Dave apuntó con su pistola de nuevo en dirección a la banda y eché la mirada hacia allí. Veía figuras avanzar hacia nosotros y cubriéndose al igual que nosotros. Nos superaban en número y armas, nos iban a acribillar. Dave disparó dos veces más, alcanzando con una de las balas a uno de los tipos que disparaba hacia nosotros y estaba más cerca.

Continuamos corriendo y llegamos al descampado dónde habíamos dejado aparcado el coche. Pero, debido al rodeo que teníamos que dar para poder cubrirnos lo máximo posible y así no recibir ningún balazo más, no estábamos exactamente en la única entrada que tenía el descampado, sino en la zona vallada que lo rodeaba por completo. No teníamos tiempo de recorrer el perímetro del descampado, teníamos que saltarlo. Si nos dirigíamos hacia la entrada seríamos un blanco fácil. Las voces y los gritos se escuchaban cada vez más cerca.

-¡Hay que saltarla! –exclamó Dave sujetando su pierna y apretando sobre la herida. –¡Toma el arma, sigue disparando tú mientras yo escaló para pasarme al otro lado! ¡Cúbreme!

-¿¡Estás seguro!? ¡Nunca he disparado un arma en mi vida! –exclamé sujetando la pistola.

-¡No hay opción! ¡Para todo hay una primera vez! ¡Vamos Pablo, apunta y dispara si no quieres que nos maten! –exclamó Dave lanzándome el otro cargador y comenzando a trepar.

Le costaba subir, pues tenía su pierna derecha inutilizada debido al disparo. Yo, mientras él escalaba al otro lado de la valla, me cubrí tras el árbol más cercano y comencé a disparar intentando dar en el blanco con dificultad, debido a mi pobre agudeza visual en aquel momento, a todo ser que se acercase.

The Day That Never ComesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora