Bienvenida

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Durante el día del sábado y el domingo Carol se encontraba en un estado de hiperactividad. ¿Quién no? Oportunidades así no son frecuentes. Un mundo de posibilidades se abría ante ella como una flor en primavera.

La noche del domingo no era capaz de dormir, no hacía más que dar vueltas y vueltas en la cama. Eran las 01:00 AM. Ante su incapacidad para conciliar el sueño decidió buscar apoyo en su amigo Pablo. Se acercó a la ventana para intentar identificar desde ella a su pelirrojo amigo al otro lado de la manzana. Y ahí lo vio, leyendo. Cogió el teléfono y marcó el número de Pablo.

- ¿Sí? –contestó Pablo.

- No puedo dormir. ¿Qué me aconsejas? –preguntó Carol.

- Que duermas o si no mañana tendrás ojeras. –contestó Pablo en medio de un bostezo.

- Lo intenté, Pablo, pero estoy muy nerviosa. –replicó Carol.

- ¿Nerviosa por qué? El trabajo será tuyo. Te van a contratar. –contestó Pablo secamente.

- ¿Y si no les gusto? –preguntó Carol buscando la sinceridad de su amigo.

- Claro que les vas a gustar. Eres una fotógrafa genial. Se interesaron por ti desde el primer momento. Y te llamaron dos veces a pesar de que la primera vez no obtuvieron respuesta. –contestó Pablo.

- En eso llevas razón… Bueno, quedamos mañana un poco antes para que me lleves en el coche ¿Vale? –dijo Carol.

- Claro, a las 07:30 AM. estoy en tu puerta. ¡Qué descanses! –se despidió Pablo.

- ¡Igualmente! –contestó Carol.

El cielo aún estaba oscuro, no había amanecido. Carol se preparó, cogió su book de fotos y salió de casa. Allí estaba Pablo, con su brazo apoyado en la puerta del coche mientras sujetaba su cabeza con la mano. Tenía los ojos cerrados hasta que Carol golpeó con los nudillos el cristal y Pablo se sobresaltó. Le abrió la puerta y se montó.

El camino fue breve y silencioso. Pablo tenía puesta la radio durante el trayecto. Al llegar al boulevard donde habían citado a Carol, Pablo se despidió de ella y le dio un abrazo. Le deseó suerte y salió del coche.

Mientras caminaba sacó del bolsillo de su pantalón el trozo de papel donde escribió la dirección de la reunión. Se dirigió con paso decidido hasta allí. Una vez que se encontraba en la planta indicada, vio un mostrador con una recepcionista detrás de ella.

- Perdone, tengo una reunión con Jeff Smith en el despacho 9. –dijo Carol a la recepcionista.

Eran las 07:55AM., prefería llegar un poco antes que llegar tarde.

- Un momento, por favor. –contestó la recepcionista. –Sígame.

Carol siguió a la recepcionista hasta el supuesto despacho 9. Al llegar allí la recepcionista la hizo pasar. Aún no había nadie. Le dijo que esperara dentro unos minutos y se sentó en uno de los sillones que había en la sala. Observó que sobre la mesa había seis tazas, una jarra de café, terrores de azúcar y sus correspondientes cucharillas. Pero lo que más le llamaba la atención a Carol era la botella de vodka que había en el centro.

Pasaron unos minutos hasta que la puerta se abrió. Se escuchaban voces masculinas discutiendo. Cuando pudo ver a la persona que entró ésta la saludó:

- Buenos días señorita Jiménez. Soy Jeff Smith. –dijo el señor Smith mirando Carol. –Venga, sentaros chichos, no tengo todo el día. –replicó de nuevo, pero esta vez dirigiéndose a Steve Souza y su grupo.

- Buenos días, señor Smith. –contestó Carol.

Una vez se sentaron todos en la mesa empezaron a servirse el café, Carol incluida. La botella de vodka iba de mano en mano entre cada uno de los miembros de la banda. Cuando llegó a Carol, Gary Holt, el guitarrista de la banda, le ofreció por si quería echárselo al café, pero esta se negó. Respondiendo con un “gracias” se dio cuenta de que parecían tener confianza con ella.

El mánager comenzó a sacar folios y más folios de su carpeta, mientras hablaba con él mismo. Desde luego el señor Smith iba vestido para la ocasión, pero los miembros del grupo vestían las mismas ropas que siempre.

- Vamos a ver, vamos a ver… ¿Trae usted su book de fotos? –pregunto Smith a Carol sin mirarle a los ojos mientras parecía buscar algo en concreto entre todos esos folios.

- Sí, aquí está. –contestó Carol mientras se lo acercaba al señor Smith.

- No mujer, dáselo a ellos, no a mí. –dijo Smith con una sonrisa señalando al grupo.

Carol, avergonzada, se lo dio a Steve Souza. Éste comenzó a ojear junto con sus compañeros. Cuchicheaban entre ellos y señalaban cosas en las fotos las cuales Carol no veía. Sus manos empezaban a sudar. Al cabo de unos dos minutos, Tom Hunting levantó los ojos del book de fotos.

- Carol, espero que sepas el nivel de compromiso que esto conlleva. Nos gusta tu estilo y no queremos renunciar a ti. –dijo el batería.

- Por supuesto, no dude en que estaré siempre al 100%. –contestó Carol sin temblarle la voz.

- No me trates de usted, eres una más de nosotros a partir de ahora, y espero que así sea por mucho tiempo. –dijo Tom sonriéndole. –Jeff, que firme los papeles. Estamos deseando que empiece.

Esta respuesta provocó en Carol un subidón de adrenalina claramente perceptible. Smith le mostró a Carol una serie de papeles, indicándole donde debía firmar, las cláusulas, el sueldo… Todo. Ante esto último Carol abrió bien los ojos al ver la cifra, intentó mostrarse indiferente ante ese apartado, pero no lo logró. Los miembros del grupo sonrieron a ver la expresión de Carol.

Tras leer, revisar y firmar todo, Steve se levantó y del pequeño mini-bar que había en la sala sacó seis copas y una botella de champagne. La agitó y la abrió. Comenzó a salir el líquido burbujeante de la botella y sirvió un poco a cada uno. Al terminar, Steve y su grupo exclamaron:

- ¡Bienvenida a la banda Carol!

The Day That Never ComesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora