Tanto Carol como Pablo habían pasado unas semanas de lo más estresantes. Habían conseguido superar el segundo año de Bachillerato con éxito, y además obtener buena nota para entrar en sus respectivas carreras: Carol estudiaría Psicología y Pablo decidió estudiar Arqueología.
Al poco de terminar las clases y la selectividad, Carol y Pablo empezaron a salir por las tardes casi todos los días. Habían estado encerrados durante meses estudiando para poder conseguir sus metas. Sus días se basaban en lo mismo uno tras otro, se levantaban, iban a clase, volvían, estudiaban hasta tarde, se acostaban y al día siguiente la misma rutina. Por fin esa rutina había terminado, y una nueva época, una nueva vida estaba por presentarse ante ellos.
- No sentía césped bajo mi espalda desde hacía siglos. -dijo Pablo con los ojos cerrados.
- Normal, lo único que sentías era el respaldo de la silla de tu escritorio y el calor de la lámpara mientras estudiabas. -contestó Carol mientras observaba a la gente del parque patinar.
Ambos rieron.
- Oye, Carol, mañana viene un grupo bastante molón a la ciudad. La entrada sale barata, ¿quieres ir? El grupo se llama Exodus. He escuchado algo de ellos y la verdad es que suenan bien. -preguntó Pablo a Carol.
- ¡Vale! Me llevaré la cámara, nos plantaremos en primera fila y haré unas buenas fotos. -dijo Carol mientras se ponía de pie de un salto.
Sobre la medianoche, Carol y Pablo decidieron volver a sus casas. Cuando Carol llegó cenó algo rápido y subió rápido a su cuarto para leer un rato. Se encontraba en ese momento leyendo una de las partes de la narrativa completa de H.P. Lovecraft. Un autor que le encantaba, la ciencia ficción y el miedo eran su temática favorita.
Tras estar leyendo un rato, decidió irse a dormir. Carol antes de quedarse dormida siempre pensaba que sus cosas. Todas las noches se le venía a la mente el momento de ir a aquel festival en el que podría ver a sus grupos favoritos. Aunque de todos ellos había uno que sobresalía. Metallica se había convertido en algo más que un grupo de música para ella, una forma de vida. Cuando comenzó a escucharles se quedó prendada de su música. Sentía devoción por las feroces y melódicas guitarras, el bajo tan característico, la batería tan enérgica y la voz tan rasgada de su cantante. James Hetfield, Kirk Hammett, Lars Ulrich y Cliff Burton eran sus mentores. Sentía devoción por ellos.
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The Day That Never Comes
FanfictieCorría el año 1988. La monotonía invadía su vida. Los días de Carol, una chica de 17 años de lo más peculiar, pasaban uno tras otro sin diferencia entre ellos. Ella quería emociones, las cuales nunca llegaban. Acontecimientos que no tardarán en lleg...
