*Visión de James*
Había perdido completamente el rumbo de mi vida. Perdí el control por completo de mí mismo. Me encontraba absorto en la oscuridad de la noche, apoyado en el balcón de aquella maldita habitación de hotel mientras me fumaba un cigarrillo tratando de aliviar la ansiedad que mi cuerpo guardaba en su interior. Descansé mi frente sobre mi mano derecha tratando de digerir lo que acababa de ocurrir.
Yo sólo subí a la habitación tratando de descansar y desconectar un poco de todo. Maldito el momento en el que tomé esa decisión. Hubiera preferido salir con los chicos y emborracharme hasta el amanecer a haber hecho lo que hice. N o sabía cómo solucionar aquello, estaba más confuso que nunca. Me sentía como una persona miserable y rastrera.
Miré hacia atrás a través de la puerta de cristal y pude divisar como ella, Teresa, descansaba sobre mi colchón, completamente desnuda. Me preguntaba a mí mismo mientras la miraba cómo podía haber caído en tan estúpida trampa. Negaba con mi cabeza inconscientemente, desaprobando totalmente lo que hice hasta la saciedad. Meses atrás no le hubiera dado la mínima importancia, pero desde que apareció Carol en mi vida todo cambió por completo y los actos como este me hacían sentirme la peor persona del mundo.
No pude soportarlo más y entré de nuevo en la habitación sin haber terminado el cigarrillo con él aún sobre mis labios. A zancadas me acerqué hacia la cama y quité de un tirón la sabana que cubría parcialmente su cuerpo.
-Largo de aquí de una puta vez. –dije secamente mientras daba una calada al cigarrillo.
-Te has levantado de mal humor. –contestó ella levantándose de la cama y recogiendo los despojos de su ropa.
-A ti eso no te importa. Vamos, fuera. –respondí sin emoción en la voz.
-Estoy recogiendo mi ropa, espérate a que me vista. –dijo ella buscando todas sus pertenencias por su habitación.
-Ni hablar. Fuera de la habitación ya. –dije mientras la empujaba hacia la puerta impidiéndola que se vistiese siquiera.
Ella me daba golpes para que parase de empujarla hacia fuera. Cuando estaba a punto de abrir para echarla me quitó la mano del manillar de la puerta.
-¿Prefieres que me vean salir desnuda de tu habitación y que me pillen? –dijo ella haciéndome dudar.
Lo pensé durante un instante la consecuencia de que la pillasen por los pasillos del hotel semidesnuda y pudiendo ver perfectamente que salió de mi habitación. Me percaté que sería un error.
-Vístete. Rápido, no quiero que pases aquí dentro ni un solo minuto más. –respondí dando casi la última calada al cigarrillo.
Teresa sin decir nada se vistió rápidamente. Yo me acerqué a un cenicero y apagué la colilla consumida. Cuando vi que estaba preparada para salir abrí la puerta lentamente. Me asomé primero para ver si alguien rondaba por allí y evitar que la viesen salir de aquí. Miré a ambos lados. El pasillo estaba vacío. En ese momento la agarré del brazo y la saqué de la habitación rápidamente sin dirigirle siquiera la mirada.
-Procura que no llegue a mis oídos nada que pueda perjudicarme a mí, a Carol o al grupo. No te quiero volver a ver en la vida. –contesté tajante mientras le señalaba con el dedo de forma amenazante.
No le di tiempo a que me replicase, pues en cuanto le dije aquello cerré la puerta. Respiré hondo esperando oír cómo se alejaba de la puerta.
-Nos veremos pronto, James. –contestó ella con malicia tras la puerta.
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The Day That Never Comes
FanfictionCorría el año 1988. La monotonía invadía su vida. Los días de Carol, una chica de 17 años de lo más peculiar, pasaban uno tras otro sin diferencia entre ellos. Ella quería emociones, las cuales nunca llegaban. Acontecimientos que no tardarán en lleg...
