*Visión de Pablo*
Si no hubiese sido por el sonido del timbre seguiría durmiendo. Froté mis ojos para ver mejor a mí alrededor. Ya era de día, pues la luz penetraba por la ventana de mi habitación. Estiré mis brazos y miré a mi derecha. Ahí estaba Mary, plácidamente dormida. Parecía una muñeca. Se encontraba tapada con las finas sábanas blancas hasta su cintura. Admiré su refinado rostro y su perfecto cuerpo. Aquella mujer era un templo del deseo.
El sonido del timbre no la había llegado a despertar, así que me acerqué a ella con cuidado a ella para besar suavemente sus labios. No la quise despertar para que durmiese más tiempo. Me levanté de la cama y me coloqué los primeros calzoncillos que encontré. Con la melena enmarañada me dirigí a abrir la puerta, pues seguramente fuese John borracho u Oliver.
Cogí las llaves que había sobre la mesita de la entrada y la introduje en la cerradura para abrir la puerta. Pero no eran ni John ni Oliver.
-Dave. –dije sorprendido. -¿Qué haces aquí?
Dave se quitó las gafas de sol que llevaba y pude ver que tenía unas enormes ojeras. Parecía cansado. Me miró de arriba abajo al ver que tan solo llevaba unos calzoncillos puestos.
-¿Puedo pasar? –preguntó.
-Sí, claro. –contesté confuso.
No me esperaba una visita suya tan pronto. Él se sentó en el sofá y yo hice lo mismo frente a él.
-¿Quieres tomar algo? –pregunté.
-No, no. Gracias. No tardaré mucho en irme. Tengo cosas que hacer. –contestó Dave.
-De acuerdo. Bueno, dime. ¿Qué querías? –pregunté interesado.
-Esta noche hay que hacer una entrega. –contestó él directamente.
-¿Ya? ¿Tan pronto? –pregunté con sorpresa.
-Pablo, el negocio está en funcionamiento todos los días. –contestó él.
-Vale, vale. Bueno, entonces a qué hora tengo que ir y dónde. –respondí.
-No tan rápido. Vendrás conmigo como la otra vez. La entrega de esta vez es un poco más complicada que la que fuiste conmigo el otro día. No será en un callejón. –dijo Dave.
-¿Por qué no puedo ir solo? ¿Y dónde será? –pregunté.
-Porque es demasiado peligroso para que vayas tú allí solo. Acabas de empezar. Cuando lo hayamos hecho más veces podrás ir solo. Pero no te preocupes, te llevarás el 25% de lo que cobre. Es en el apartamento de un tío. –contestó Dave.
-¿Y qué tiene que peligroso el apartamento de un tío? Creo que el callejón de la otra noche fue mucho peor. –contesté molesto al recordar el lugar dónde me metí con Dave.
-No lo entiendes. –contestó él negando con la cabeza. –Si alguien pasaba por el callejón y la cosa se hubiese torcido podríamos salir vivos de allí. Quizás no ilesos pero sí vivos. Esta vez es distinta. Ir al apartamento de alguien es arriesgarte a no volver a cruzar la puerta para marcharte.
Me asusté tras las palabras de Dave. Quizás no había sido una muy buena idea trabajar con él. Dave parecía que llevaba años en el negocio, pero yo era un simple novato. Aunque jugaba con la ventaja de no aparentaba la edad que realmente tenía, si no más. Pero de alguna manera tenía que empezar, igual que Dave lo hizo.
-¿Conoces al tipo al que le vas a vender la mercancía? –pregunté preocupado.
-Sí, ya le vendí anteriormente, y te aseguro que no es nada amigable. Además nunca está solo, por eso también me conviene que vengas conmigo. Dos mejor que uno, ¿no? –preguntó él.
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The Day That Never Comes
FanfictionCorría el año 1988. La monotonía invadía su vida. Los días de Carol, una chica de 17 años de lo más peculiar, pasaban uno tras otro sin diferencia entre ellos. Ella quería emociones, las cuales nunca llegaban. Acontecimientos que no tardarán en lleg...
