Piezas que faltan en el puzzle

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*Visión de Pablo*

-Ha llamado usted al 911. ¿Cuál es su emergencia? –dijo una operadora al otro lado del teléfono.

-¿Hola? Hay un chico inconsciente en Polk Street, cerca del bar Henlock. Ha recibido una paliza y no tiene pulso ni respira, por favor dense prisa. –contestó Charlie desde una cabina que había cerca de nosotros.

-Enseguida mandamos una ambulancia. –respondió la operadora.

-Gracias. –dijo Charlie colgando el auricular del teléfono sobre la cabina. –Vienen de camino.

Charlie se arrodilló al lado de Jeff y frente a Chuck, el cual le estaba practicando un masaje cardiaco bajo la lluvia. Pero Jeff seguía sin reaccionar y tenía toda la cara hinchada, morada y llena de sangre. Por mientras Dave seguía llorando en los brazos de David. Yo estaba al lado de ellos observando la escena pálido como la nieve. Me encontraba en estado de shock y notaba mi cuerpo temblar temiéndome lo peor.

-Te has pasado, Dave. –dijo Chuck mirando a Dave con desdén desde la posición mientras trataba de seguir reanimando a Jeff.

-¡Nada de esto hubiera pasado si él no hubiese metido a su "amiguito" donde no debe! –respondió Dave exaltado.

-¡Ya vale! ¡Callaros de una puta vez! ¡Solo conseguiréis empeorar la situación si seguís así! –exclamó David.

Dave se encogió bajo los brazos de David flexionando sus rodillas y escondiendo su cabeza entre sus piernas mientras continuaba llorando. Fue entonces cuando me di cuenta que también tenía los nudillos ensangrentados. Estaba tiritando y continuábamos mojándonos bajo el mayor diluvio de la historia.

-Tendría que haberla buscado, David. Ahora ya es demasiado tarde. –dijo Dave mirando a David con una mirada sin vida ni luz en sus ojos.

-Ya está, Dave. Deja de martirizarte. Nunca es tarde para nada. –respondió David mirándole y cogiendo de nuevo el rostro de Dave entre sus manos.

-Ya no me quiere, ha dejado de amarme David. Lo sé, ya no significo nada para ella. Me he vuelto a convertir en la misma persona que era antes de conocerla. –le contestó Dave negando con la cabeza. –David, sin ella estoy perdido.

-Por favor, Dave. Deja de mirar el pasado, solo te traerá cosas malas. –contestó David limpiando el resto de sangre que tenía la cara de Dave. –Puedes conseguir todo lo que te propongas.

Me asombraba la manera en que se hablaban David y Dave, la manera en que se miraban. Se consideraban mutuamente como hermanos, de eso no había duda. Cómo consolaba David a Dave me resultaba desgarrador y solo tenía ganas de llorar de ver la escena. De rodillas sobre el suelo empapado de Polk Street fui testigo de algo indescriptible. Jamás había visto a Dave tan corrompido y hundido.

¿Se estaría refiriendo a Diana? Si fuese así, Jeff no habría dicho aquello, pues según él aquella tal Diana le seguía amando a pesar de que Dave parecía no estarlo. ¿Y quién era la chica que mencionó, Jane? Entre ellos cuatro parecían entenderse respecto a todo aquello, pero yo me sentía confuso sin saber nada.

Entonces pude oír el sonido de una ambulancia acercarse a dónde nosotros estábamos. La calle estaba desierta, tan solo estábamos nosotros seis. La lluvia me había calado hasta las orejas y estaba completamente empapado. Finalmente el vehículo de emergencias llegó hasta nuestra altura y rápidamente se subió en el bordillo de la calle quedando frente a nosotros. Dos personas se bajaron de la parte trasera del vehículo. Sacaron una camilla plegable y a la velocidad de la luz se colocaron al lado de Jeff para hacerle un chequeo rápido mientras lo colocaban sobre la camilla.

The Day That Never ComesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora