*Visión de Dave*
El intenso olor a café fue despertándome poco a poco. Odio el café, y su olor lo que más. Emití una mueca de asco. Era raro, pero no tenía resaca. Con trabajo fui abriendo los ojos, pues notaba que me pesaban los párpados. Pude ver la figura borrosa de Lucy aún dormida junto a mí. Parecía no haberse despertado aún a pesar de que ya era de día, ya que la luz entraba por las ventanas del salón.
No tenía ningunas ganas de levantarme, quería seguir tumbado junto a ella. Me tapé bajo la manta y me acurruqué aún más junto a ella para notar su calor. Era reconfortante sentir el tacto de su piel. Respiré profundamente y el aroma que desprendía me embriagó. Había olvidado lo precioso que era despertar al lado de una mujer después de una noche de pasión, pues ellas siempre solían irse antes de yo despertarme o simplemente las echaba si no era muy tarde. Por lo general no me gusta dormir acompañado de nadie, pues no quiero que se piensen que porque pasen una noche conmigo ya soy propiedad de ellas.
Cerré los ojos con intención de volver a dormirme todo el tiempo que fuese posible. No quería ni me sentía preparado de enfrentarme al mundo ahí fuera ese día. Bajo aquella manta junto a ella me sentía protegido como un niño. Cuando estaba a punto de quedarme dormido noté a alguien rondar alrededor de mí. A los segundos ese alguien tocó mi espalda. Yo traté de hacerme el dormido. Necesitaba paz y silencio.
-¿Dave? –preguntó la voz de esa persona a mi espalda.
Yo no contesté, esperando a que se marchase.
-Vamos, Dave. Sé que estás despierto. –dijo la voz dejando de tocarme la espalda y escuchar cómo se sentaba en el sofá que había enfrente del que yo estaba con Lucy.
Suspiré con desesperación. Tan temprano y ya tocando los huevos. En esta casa no es posible de conseguir ni un poco de tranquilidad cuando uno lo necesita. Me quité la parte de la manta que cubría mi cabeza despacio para no despertar a Lucy. Al girarme hacia atrás pude ver a David tomándose un café con unas galletas sin mirarme. Al lado de su taza había un vaso con zumo que supe que era para mí, pues él también sabe que odio el café y que me gusta desayunar con zumo.
Rodé los ojos y me incorporé sobre el sofá para quedarme sentado sobre él, mientras Lucy permanecía tumbada detrás de mí. La tapé para que no tuviese frío a pesar de estar yo también en ropa interior. Coloqué mis codos sobre mis muslos y froté mi cara para tratar de despertarme por completo. Crucé mis manos delante de mi rostro mientras miraba a David con ganas de asesinarlo.
-¿Por qué coño me has despertado? –le pregunté en voz baja dando un bostezo.
David me miró y después paso la vista detrás de mí, divisando a Lucy. Se quedó mirándola unos segundos mientras devoraba su galleta. Luego volvió a mirarme y me negó con cara de desaprobación. Volví a suspirar porque sabía que es lo que pensaba. David era muy expresivo con la mirada, y después de tantos años puedo saber qué piensa sin necesidad de hablar.
-No estoy de humor para charlas, David. –le dije colocando mi mano en mi frente notándome aún cansado aunque no tuviese resaca. –Ayer tuve un día muy difícil. No quiero empezar el de hoy igual.
-Tú sabrás lo que haces con tu vida, Dave. Eso es cosa tuya. –respondió dando un sorbo a su café. –Te desperté por si quieres ahorrarte el mal trago de que Pablo y Mary se encuentren este panorama.
Agaché la cabeza agotado. Agotado por tener que mentir, por tener que callarme lo que pienso, por tener que ocultar mis sentimientos, por tener que esconderme. Lo que estaba viviendo me estaba superando cada día más y por primera vez, no sabía cómo manejar la situación.
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The Day That Never Comes
FanfictionCorría el año 1988. La monotonía invadía su vida. Los días de Carol, una chica de 17 años de lo más peculiar, pasaban uno tras otro sin diferencia entre ellos. Ella quería emociones, las cuales nunca llegaban. Acontecimientos que no tardarán en lleg...
