Augusta Belona Bianca
"La nacida en la guerra"
──── En esta vida nueva deseo protegerlo a él de todos los males existentes en este mundo que conozco sólo en los libros, así deba arrebatarle todo a la protagonista, ser cruel también es parte de ser...
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En un nuevo almuerzo Augusta se encuentra en el palacio real, León III está ahí junto con Rubina que no para de mostrarle una mala cara cuando su amante no mira.
──Han pasado semanas princesa Augusta, ¿Cómo llevas tu estadía?.
──Gracias a los cuidados de su alteza y su majestad por supuesto a sido maravilloso. ──Responde contenta.── Los palacios, jardines y sus bailes, son espléndidos.
──Me alegra escucharlo, buen trabajo Alfonso.
El nombrado solo alza su copa y bebe un poco.
──Hubo cierta discusión y llegue a una conclusión con mi hijo. ──Continúa el Rey totalmente eufórico.── Haremos un festival de caza.
──¿De verdad?. ──pregunta tontamente Augusta para contentar al mayor que solo asiente con orgullo.── Escuche que son cosas comunes que hacen, deseo verlo.
──Te sorprenderá. ──habla Alfonso esta vez animado.── Será una gran gala, no como los otros años.
──Así es, así es.
Rubina solo se mantiene callada, príncipe y Rey parecen totalmente eclipsados por la extranjera que solo sonríe y se pone feliz con las nuevas noticias.
Ahora tocaban el tema de los invitados.
──Oh, su majestad. ──Sonríe la princesa.── ¿Puede la Condesa de Mare ser invitada también? Se que es una petición fuera del protocolo pero escuché que ella era muy buena en la caza, desearía aprender de ella.
La dama de rojo y concubina del Rey mira conteniendo la furia de como su hombre le sonreía descaradamente con otros deseos a la princesa de Karras mientras reía a carcajadas.
──¡La petición de la princesa es más que perfecta! Tranquila, si usted lo desea así entonces Ariadne de Mare pronto recibirá una invitación.
Augusta sonríe ampliamente, flores silvestres parecen haber nacido a su alrededor con tal brillantez que expulsaba.
──Muchas gracias su majestad.
«Lo has visto ¿Verdad?.» Sus ojos se detienen en la concubina. «Recuerda siempre que tu posición de concubina es inestable... Alguien como yo, con el poder suficiente, puede hacerte mucho daño.»
Luego del almuerzo Augusta va a caballo con Alfonso de nuevo al palacio de este mismo.
──Alfonso, ¿Eres consiente de que un festival así podría descontentar a los nobles?.
──Lo se perfectamente.
Augusta queda sorprendida por la malicia del príncipe y entiende en ese momento.
«Alfonso está buscando acorralar a su padre.»
──Alfonso, tú acaso estás...
──Lo hablaremos en un lugar más privado y cuando el panorama sea más claro, pero quiero que sepa que no se verá afectada.