Augusta Belona Bianca
"La nacida en la guerra"
──── En esta vida nueva deseo protegerlo a él de todos los males existentes en este mundo que conozco sólo en los libros, así deba arrebatarle todo a la protagonista, ser cruel también es parte de ser...
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"¡¿Me tomas por un tonto?!"
"¿Con que derecho viene a involucrarse? Ya no somos cercanos su excelencia, debemos seguir caminos separados. No empiece una pelea innecesaria"
"¿Pelea innecesaria? ¡Mis palabras nacen de una genuina preocupación por ti! ¿De verdad piensas que Alfonso te tomaría en cuenta como su futura princesa?"
"¡¿Qué demonios está diciendo?!"
Cesar de Pisano contiene las ganas de gritar, esta en su remota residencia luego de haberse encontrado milagrosamente con Ariadne de Mare y tener apenas una conversación que fue más una discusión que le hicieron revivir las cosas del pasado, donde forzo a Ariadne en comprometerse con él para que ella no se casara con León III, que ese compromiso se rompiera por culpa de las artimañas de Isabella de Mare y finalmente en el rechazo de Ariadne que sumado a su pobre papel como comandante defensor de Estrusco en la guerra, le obligo a resguardarse en el campo por una temporada.
«Ariadne esta mas linda que antes.»
Un recuerdo mas nubló su mente.
"Te lo advierto Cesar, no te acerques"
"¡Ja! ¿Por qué debería?"
"Porque como sugeriste antes, abstente de ver a una mujer que ya está siendo cortejada"
Cesar ahora quería reírse con advertencia del príncipe Alfonso.
«Una cosa es segura, Ari, serás mía.»
Por otro lado, Rubina, madre de Cesar, se encrispa con saber que Alfonso le había gritado a su hijo, volviendo a llamarle 'de Como' que era su antiguo título, uno muy por debajo del 'de Pisano' que ahora su hijo gozaba.
──¡Ese niño insolente!. ──Suspira, tirando otra hoja de las tantas que tenia en su mesa de té.── ¡Ni una mujer decente se casaría contigo!.
En una conversación con sus damas/secuaces le advirtieron de que Alfonso estaba tras Ariadne de Mare, que seguía cortejándola, con esto era obvio que León III estaría disgustado ante la rebeldía de su vástago de sangre real que ni siquiera tenía el titulo de 'principe heredero' por lo que, si su hijo se casaba y tenia un heredero con alguna princesa de algún otro Reino, tendría posibilidades de ser nombrado oficialmente como el heredero a la corona de León III.
Rubina relame su labio inferior con una sonrisa gatuna de hambre con tan solo pensar en su hijo portar una corona en su cabeza, mientras que ella goza de los halagos, gran reputación y riquezas exorbitantes. Tomando unas merecidas vacaciones después de haber luchado tanto en toda su vida.