51

211 31 8
                                        

Tenemos Boda

Tenemos Boda

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


──No acepto.

Alfonso queda atónito.──P-Pero Agus, tenemos todo para…

Augusta cruza sus brazos, mirando a otro lado con modestia.──Por mucho que te ame, y créeme cuando te digo que te amo, no puedo casarme de forma clandestina ¿Acaso somos criminales?.

──¡Para nada! .──Alfonso niega rápido──. Sólo… Bueno, será complicado con León III, va a hostigarme.

──Entonces solo vamos a comprometernos.

──Yo quiero casarme contigo. ──Insiste.── Te lo juro por el Padre Celestial que una vez todo este estable voy a organizarte la boda que será comentada por años en todo el Continente.

Augusta se siente tentada, mira a Alfonso abruptamente y él cae en esos ojos brillantes, completamente hipnotizado.

──¿De verdad?.

──Palabra de un futuro Emperador, mejor, tienes la palabra de Alfonso de Carlo.

El acercamiento es inminente, Alfonso estaba necesitado por besar hasta recordar la forma de esos labios femeninos.

Pero Augusta se aleja, cortando el ambiente.──No lo creo, ni pienses que vaya caer con eso.

──Yo te amo, ¡De verdad!. ──Alfonso busca cruzar mirada con ella.──¿Acaso no me amas?.

──Claro que te amo.

──Entonces no hay que esperar más.

──Alfonso…

──Por favor, será una preocupación menos en mi cabeza, tengo que protegerte en el reino y teniendo el titulo como mi esposa será más que suficiente, te daré el poder.

«Tiene razón… Todavía no acabo con Rubina

Augusta suspira.──¿De verdad tienes todo listo?.

Alfonso sonríe emocionado, lleno de tantas ilusiones que la princesa de Karras debe mirar abajo un momento por semejante brillo, ella no puede evitar reír al compararlo con un niño.

──¡Correcto! ¡Todos nos esperan!.

──Supongo que podríamos. ──Augusta sonríe suave.──Esta bien, casémonos.

Alfonso no depara en tomarle de la mano y llevarla afuera de la habitación donde estaban hacia el salón del primer piso de la residencia a un paso apresurado, después de confesarse, el príncipe le contó todo el plan que había armado para asegurar un matrimonio validado por la Iglesia, desde los negocios sucios con Eudes hasta con el convencimiento a Rafael que estaba dispuesto a testiguar su unión sagrada.

Augusta primero lo regañó por no decirle nada antes, pero también lo volvió a besar por sus muestras tan puras de amor y sus esfuerzos.

──¡Tenemos boda!. ──Alfonso exclama sin temor.

❝𝐅𝐈𝐀𝐁𝐀❝ 𑁍╰─── • ⁽ ʸᵒ ˢᵒʸ ˡᵃ ʳᵉⁱⁿᵃ ᵉⁿ ᵉˢᵗᵃ ᵛⁱᵈᵃ ⁾Donde viven las historias. Descúbrelo ahora