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Prejuicio (parte 1)

El Duque Cesar había estado planeando hace días ir al especial viaje de Trevero en nombre de León III con el objetivo de ganarse algo de aprobación y por los incansables ruegos de su madre, amante del monarca, para tomar algo de ventaja en la guer...

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El Duque Cesar había estado planeando hace días ir al especial viaje de Trevero en nombre de León III con el objetivo de ganarse algo de aprobación y por los incansables ruegos de su madre, amante del monarca, para tomar algo de ventaja en la guerra fría de sucesión por el trono, aunque fuera tan solo un bastardo. Todo iba marchando en medida bien, Rubina, su madre, apuntaba a superioridad por la gran posibilidad de que fuera a Trevero, sin embargo, Alfonso hizo un movimiento raro y aceptó ir luego de tantas suplicas del rey.

Tal noticia se esparció como la pólvora en un campo de batalla, mucho más en la misa mayor celebrada todos los meses como se dictaba en las costumbres, nobles se dirigían a la capilla de San Ecorle ubicada en la ciudad capital por supuesto.

César iba tan galante en su caballo negro en medio de la gente que con verle se hacían un paso atrás dándole el espacio, pronto noto que había una presencia que evocaba al resto acercase pero sin ser invasivos, dando mucho más espacio.

Y era de esperarse, se trataba del príncipe Alfonso. Mas amigable al ojo público que le lanzaban bendiciones con respeto y amor, dándole todo el espacio que su blanco corcel necesitaba para avanzar, incluso agradecia personalmente al pase libre, atrás suyo como era costumbre, le seguía la princesa extranjera montada en una yegua color marrón sangre pura, ella se veía tan digna y orgullosa pero suave al mismo tiempo con la gente que no era noble y tambien la miraban con emoción.

Tal escenario indignó a César, manteniendo la compostura cuando vio a Alfonso dirigirse a él en cuanto considero su presencia aceptable.

──Deberias adelantarte. ──Ordena el gentil Alfonso a su amiga.── Debo hablar con el Duque un momento.

César espera el momento oportuno para saludar lo más respetuoso y cálido posible a la princesa extranjera, pero ella solo asiente en silencio a la orden de Alfonso para cabalgar por su cuenta a la capilla en compañía de sus damas.

«Incluso cerro sus ojos como una muñeca.» César ve la conducta de la princesa como la de una orgullosa y recta monarca, ella sería una excelente reina, como la fallecida Margarita.

──Según escuché presentaste tu petición de voluntariado a Trevero. ──Alfonso ni corto y perezoso comienza la conversación, con el tono y expresión natural relajado pero serio, nada parecido al tono meloso cuando se dirige a Augusta.

César se siente cohibido, fustrado, era el único tenso entre los dos. Alfonso de nuevo le demostraba en acciones tan normales que no esta ni cerca de sus talones, que era superior en todos los aspectos.

──¿Vino a burlarse de mi, Alteza?. ──César pregunta impotente por haber sido más formal, se había acobardado en último segundo y eso alimentaba su odio contra el príncipe legítimo.── Me entere de que le fue concedido la confianza de su majestad, un viaje al extranjero y acompañamiento de mi antigua prometida. ──Usa la mención de Ariadne de Mare a su favor, se habría vuelto loco de otra manera.── Aunque considero que deberías estar aquí, mi querido hermanito, soltarías un chiste de como tu vida es perfecta mientras que la mía esta en la cuneta.

❝𝐅𝐈𝐀𝐁𝐀❝ 𑁍╰─── • ⁽ ʸᵒ ˢᵒʸ ˡᵃ ʳᵉⁱⁿᵃ ᵉⁿ ᵉˢᵗᵃ ᵛⁱᵈᵃ ⁾Donde viven las historias. Descúbrelo ahora