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Depredador

Era muy de mañana en la ciudad dorada bendecida por el Padre Celestial

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Era muy de mañana en la ciudad dorada bendecida por el Padre Celestial. Sin embargo, el aire era mucho más pesado, mucho más de usual; los plebeyos por primera vez se refugian en sus casas de madera vieja con tal de no ser vistos por el pelotón de soldados de yelmo negro que avanzan sin perder el ritmo metódico, ellos siguen, armados y preparados para matar, a su líder. Aquel hombre de cabello dorado que resplandece como el sol, imponente y de una mirada azul fría, ese mismo montaba un caballo negro a un trote normal, sin prisa, como si supiera que el objetivo de su día de caza ya estaba esperandole.

Habiendo llegado a la gran Iglesia de la ciudad dorada, ese hombre de sangre real baja de su caballo y es recibido por un gran séquito de clerigos y sacedortes de alto rango.

──Su alteza, el principe de Carlo ha venido a salvarnos. ──Presume uno con orgullo.

Alfonso, siendo como es, contiene rodar los ojos. «Sabía que no los iba a soportar pero realmente ya deseo irme de aquí.»

──¿Y su Santidad?. ──Alfonso va al grano.

──¡Llegará en un momento!.

──Por favor, pasé a la sala de reuniones privada.

──Es por aquí.

Alfonso contiene suspirar de lo frustrado que estaba, eso mismo puede verlo en la cara de sus generales más cercanos. «Ellos tampoco pueden ocultarlo, menos mal deje a Bernardino con Augusta, él es un poco más diplomático antes de usar la espada.»

──Bienvenido, príncipe Alfonso.

Alfonso realiza el saludo correspondiente al Papa, ya estando en la sala privada del mismo hombre, claro, tuvo que esperar una media hora y eso le hizo sospechar un poco más de la situación.

──¿Cuál es el estado del ejército gálico?.

──Mi asesor te pondrá al día, adelante hijo.

Alfonso no puede dejar su sorpresa, su máscara de frialdad de rompe con ver a su mejor amigo entrar, aquel hombre que dejó una vida acomodada de lujos por el voto de castidad ante el Padre Celestial y con el que tuvo ciertas discusiones, pero aún así, su amistad perduró en el tiempo.

──Rafael, amigo mío. ──Alfonso lo saluda con ganas, una sonrisa genuina aparece en sus labios──. Que bueno verte.

──Pienso igual, te sienta bien la vida de casado, ──Rafael corresponde con la misma emoción. Sin embargo, tiene que fingir toser para regresar al tema en el que estaban implicados──. Su alteza, esta es la situación, como le tuvieron que avisar los mensajeros, el ejército de Felipe IV avanza por la llanura, hemos tenido uno que otro enfrentamiento y eso es por parte de desertores del mismo ejército.

──¿Desertores?.

──Sí, tenemos la teoría de que el ejército de Felipe IV se ha estado fracturando a medida que avanzan, mandamos un grupo de reconocimiento pero han regresado muertos.

❝𝐅𝐈𝐀𝐁𝐀❝ 𑁍╰─── • ⁽ ʸᵒ ˢᵒʸ ˡᵃ ʳᵉⁱⁿᵃ ᵉⁿ ᵉˢᵗᵃ ᵛⁱᵈᵃ ⁾Donde viven las historias. Descúbrelo ahora