Augusta Belona Bianca
"La nacida en la guerra"
──── En esta vida nueva deseo protegerlo a él de todos los males existentes en este mundo que conozco sólo en los libros, así deba arrebatarle todo a la protagonista, ser cruel también es parte de ser...
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De pronto resuena la risa de Elco que es descontrolada y fuera de lo común, completamente sádica.
──¡Esa mujer de ahí!. ──Señala entonces a Ariadne──. ¡Es una sirena que pretende destruir nuestro reino! ¡Diablo, Bruja, Bruja maliciosa!.
Tal acusaciones dejan sin habla a muchos, solo Manfredy es capaz de decir algo.
──¿Por qué la ataca de nuevo?.
Ariadne solo había reaccionado con una simple mirada.
Manfredy entonces va por el lado patriótico de nuevo, es cuando Elco después de gritar más cosas y desahogarse es que pregunta al príncipe porque razón no pudo salvarlo y evitarle tanta agonía.
Augusta siente su corazón estremecerse cuando Alfonso con honestidad recalca su antiguo 'yo', su incompetente 'yo' que no fue capaz de mantener seguros a sus subordinados y por ello solicita una disculpa de Elco, pero este mismo declina aquello.
──¡Todo a pasado por culpa de esa mujer!. ──Acusa Elco de nuevo.── ¡Esa bruja tiene toda la culpa! ¡Haz cegado al príncipe! Tu conspiración provocó que no separara los asuntos personales con los patrióticos y que se negara a casarse con la Duquesa Larissa, ¡A pesar de que ella asegura el brillante futuro de nuestro reino y por su culpa me vi obligado a viajar a Gálico...! ¡Has distanciado nuestra relación! ¡Yo convertiré a su alteza en el...
──Detente, Sir. Elco. ──Interrumpe Augusta.── Aún te falta un último crimen por decir.
Elco se pone nervioso ante la presencia de la princesa, aquella que consideraba su amiga y le dolía ver que ya no tenía esa mirada dulce, si no que ahora era una mirada fría y calculadora.
──¿Qué más podría haber? Todos me han señalado con el dedo cuando lo único que quería, era engrandecer a mi príncipe.
──No, me refiero a otro tipo de crimen que usted en el fondo sabe cual es y desearía que pudiera admitirlo, al menos para su alteza.
──¡No se de lo que esta hablando!.
──Por favor no quiera engañarme, admitalo de una vez.
──Yo no sé...
──¡No mienta! ──exige.── Admita la verdadera razón de porqué hizo todas esas atrocidades, porque engañó y trabó las comunicaciones de su alteza y porque no a mirado a Ariadne de Mare durante toda esta reunión... Ya no tiene sentido que lo oculte, la verdad igualmente se sabrá y ahora lo único que intento es ayudarlo, por favor, admita su crimen, alivie el juicio de su alteza.
──Si su lealtad fuera pura. ──Dice Ariadne──. Habría aconsejado a su alteza de que se casara con la Duquesa Larissa y me aceptará como su amante en lugar de intentar eliminarme con todo tipo de cosas. Ese día te sacrificaste como prisionero por el deseo de impresionarme, deseabas que te recordara.