Augusta Belona Bianca
"La nacida en la guerra"
──── En esta vida nueva deseo protegerlo a él de todos los males existentes en este mundo que conozco sólo en los libros, así deba arrebatarle todo a la protagonista, ser cruel también es parte de ser...
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Pasaron los días y el festival ya se estaba celebrando, Augusta en compañía de Alfonso llegaron temprano al lugar donde se daría a cabo todo el evento al aire libre.
──Estoy ansioso por ver las tácticas que usan en Karras para cazar.
«Esta muy entusiasmado.» Augusta sonríe.
──Entonces tendré que dar lo mejor de mi.
──Cierto. ──Chasquea, como si lo hubiera recordado──. Esta vez agregamos un torneo de caballeros.
──¿Torneo?.
──Un enfrentamiento de caballeros montados a caballo, el caballero que se mantenga en su caballo sin evitar la lanza del otro es el ganador y este recibe una compensación por su victoria.
──Supongo que vas a participar.
──Aunque deseara hacerlo no puedo, no es correcto siendo yo el principe y podría poner mi vida en peligro, solo van a participar caballeros y algún que otro hombre que quiera arriesgarse.
──Comprendo, ¿Podría decirme algunos nombres?.
──Por supuesto, Manfredi y Bernardino participan, me djieron que deseaban tener un poco de acción para no perder el ritmo.
──Debe ser duro para ellos acostumbrarse de repente a su antigua vida, todos cambian cuando pasan por el campo de batalla.
──No podría estar en más de acuerdo contigo. ──Voltea a un lado, algunos ayudantes habían llamado por su presencia.── Agus, quédate un momento aquí, no tardo.
──Bien.
Augusta lo ve irse a paso apresurado.
«Entonces es como las 'Justas', eran torneos donde los soldados en tiempos de paz mostraban cuan capaces eran en sus habilidades de equitacion, pelea y fuerza. Aunque si bien se tomaban las debidas precauciones como el cambiar las armas a unas de madera y que no tuvieran punta, aún se daban accidentes terribles que llegaban a ser de muerte, incluso la iglesia y el Papa lo negaban, categorizandolo de escandaloso.»
──Mi princesa, el zorro blanco ya a llegado. ──Murmura Kali en el idioma moro.
Augusta voltea a verla, cierto, había quedado en verse con Rafael de Baldesar.
──Iré, por favor, si regresa el príncipe Alfonso dile que estaba dando un paseo y me fui a descansar un poco.
──Sí.
Augusta camina con el resto de su séquito, entrando a una carpa donde era su lugar de descanso, otorgado por León III. Ahí adentro habían fragantes ramos de rosas, alfombra gruesa que pavimenta el suelo terroso, grandes muebles cómodos para tomar alguna siesta y finalmente una mesa redonda para tomar el té con invitados por un corto tiempo.