Augusta Belona Bianca
"La nacida en la guerra"
──── En esta vida nueva deseo protegerlo a él de todos los males existentes en este mundo que conozco sólo en los libros, así deba arrebatarle todo a la protagonista, ser cruel también es parte de ser...
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La llegada del Duque Cesar al palacio había añadido interés y tensión en toda la corte de San Carlo.
──Su majestad, espero que haya estado bien, gozando de gran salud e inquebrantable felicidad.
«Cesar, el primer amor de Ariadne y el hijo bastardo del Rey, Kali me dijo ayer que se había aparecido y la gente lo vio como un muerto resucitado.» Augusta repasa el relato de su dama, mira al lado, topándose con el perfil varonil e imponente de Alfonso. «Alfonso no paró de advertirme de Cesar, contarme todas las cosas crueles que le hacía a las mujeres y como había jugado con Ariadne. Sin embargo, yo sé más que nadie quién es Cesar de Pisano.»
El hombre pelirrojo, de rostro atractivo, cuerpo trabajado y bien parecido, saluda a su padre el Rey con sus magníficos ojos azules y con su típica sonrisa lobezna.
──Noto que pareces más sano y animado.
──El aire del campo sienta bien.
──¿Para un chico como tú? ¡Ja! , lo dudo. ──Señala a su lado, donde estaba Augusta──. Ven a conocer a una amiga muy cercana a nuestra familia, la princesa Augusta de nuestro amigo, el Reino Karras.
«Ha pasado tiempo, León III parece haber olvidado los cientos de desastres hechos por César.» Augusta mira la interacción entre padre e hijo.
──Oh, me presento su alteza, soy César de Pisano, Duque de Pisano.
──Augusta Belona Bianca de Karras. ──Dice con una reverencia que es seguida por el contrario──. Es un placer.
──Igualmente, tal vez me pudo haber olvidado, pero nos conocimos de niños.
──¿De vedad? Vaya, discúlpeme pero no reconozco.
──Bueno, no fue exactamente así, pero la vi en el palacio cuando nos visitó.
«¿César estuvo ahí? Aunque era cierto que César se pasaba de lugar en lugar y por eso lo regañaban, ¿Pero de ahí estar en el palacio? Recuerdo una escena donde fue golpeado por León III por merodear por ahí, además esta el desprecio de Margarita.»
──Entonces. ──Hace de nuevo otra reverencia, con una gran sonrisa──. Es un gusto verlo de nuevo, Duque de Pisano.
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