Augusta Belona Bianca
"La nacida en la guerra"
──── En esta vida nueva deseo protegerlo a él de todos los males existentes en este mundo que conozco sólo en los libros, así deba arrebatarle todo a la protagonista, ser cruel también es parte de ser...
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──¿Por qué insiste sobre Mare?.
──Eso, princesa, sea lo que sea, no fue su culpa.
«No dirían lo mismo de saber la verdad.» Augusta apenas puso un pie sobre el territorio de la controvertida Casa de Mare y ya sentía perder el aliento.
──Me equivoqué en algo con ella. ──Augusta anuncia para sus damas cercanas, avanzando sin ser perturbada gracias a la escolta militar que Alfonso dejó para su estricto cuidado.── Y debo arreglar esa equivocación.
Kali y Shezi no intentan indagar más, tienen confianza aunque preocupación sobre las acciones que tomaría su princesa.
A la entrada de la mansión, sirvientes hacen reverencia ante la princesa de su reino, sin embargo, entre el número grupo nervioso y formado, emerge la fulgurante alma hecha En risas de un niño hermoso, tan hermoso como su vestimenta noble recatada, que va a un paso acelerado, llamando a la mujer de sangre real.
──¡Prima! ¡Prima!. ──El niño termina por dar un salto entre risas risueñas.
Augusta lo recibe arrodillándose un momento para levantarlo entre sus brazos, no evita reír junto con el menor que le abraza con cierta fuerza, aferrándose a la calidez.
──Gracias por la bienvenida, Luis. ──Augusta se separa un poco pero sin dejarlo──. Pero mírate, ahora eres todo un señorito, no veo por ahí al retraído niño que no me daba la mano por nervios.
Augusta intentó por muchos medios darse un hueco en su agenda para visitar al secreto mejor guardado del lunático Felipe IV, aquel niño que tenía en brazos en un futuro sería capaz de gobernar el Reino Gálico, y bajo la tutela de Alfonso y la suya, ese niño jamás se atrevería a levantar armas o conspiraciones en contra de Estrusco. Por lo tanto, considero que era bueno mantener una relación cercana como tía-sobrino, por eso, Augusta le hizo entender que ella era la esposa de su primo lejano ─Alfonso─ y en consecuencia también eran familia, su 'prima'.
──Cuida tus modales, Luis. Hablas con la princesa Augusta.
La voz gélida de Ariadne de Mare rompe con el emotivo encuentro, Augusta baja al niño que le toma la mano algo tenso porque no entendía el ambiente hostil que nació entre las dos mujeres.
Luego de los saludos, en una habitación comenzó la reunión.
──Entonces, ¿Cómo se encuentra el pequeño?.
──Perfectamente, ha aprendido galo un poco más y su formación académica está dirigida por mi.
──Que bueno oír eso.
«¿Por qué están tan tensas?.» Sancha deja servidos dos tazas de té dulce en la mesa, ahora mismo atendía a su ama y a la invitada, que no era nada más y nada menos que la princesa del reino, la esposa del príncipe. «Escuché que el ducado de Manchike va a cambiar de estrategia sobre el compromiso en vista de los últimos acontecimientos que dejaron en claro la legitimidad de la princesa sobre ser la esposa del príncipe Alfonso, ah, sólo espero que la princesa esté bien.»