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¿Rapto? (Parte 4)

Entre los murmullos, Augusta detecta a una figura interesante, rápido hace señas para que se acerque

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Entre los murmullos, Augusta detecta a una figura interesante, rápido hace señas para que se acerque.

──¡Creo que puedo explicarlo! ──. Dice Manfredi, con el permiso de la princesa.── ¿Recuerda la primera nota que leyó, Su Santidad? El 'Cola' mencionado se refiere a un hombre llamado Elco, un caballero que sirvió una vez al príncipe Alfonso.

Variati de Hierro encarnó las cejas.

──Resultó ser un traidor, un espía el Reino Gálico. ──Manfredi toma unos segundos para recuperar el aliento, había corrido mucho.── De hecho, robó las cartas personales del príncipe a instancias del Gran Duque. En una de las cartas robadas había una que explicaba que el oro era de la Santa Sede.

Eudes se contorsionó de la ira pero rápido se compuso.──¿Y qué?. ──Elevó su voz.──No conozco a ese hombre del que hablas ¿Tienes esa carta que dices que robó?, no hay pruebas ¿Lo ven?, si lanzan mentiras sin sentido contra mi pierden el tiempo. Príncipe Alfonso mire a sus propios hombres, toda esta calumnia innecesaria es…

──¡No son calumnias! .──Ruge de ira Augusta.── Tienen todas las pruebas, yo misma doy mi palabra como princesa de que son correctas, pero, ¿Acaso usted puede probar las suyas igual, excelencia?.

Eudes estalló, va contra la princesa──. ¡Esto es increíble! ¡Ahora una moza extranjera se atreve a hablar en mi contra, yo, el Gran Duque! ¡Y apoya a la otra perra estrusca, que insufrible!.

El insulto estaba puesto en la mesa, Augusta, teniendo su mejilla enrojecida, frunce el ceño airosa del trato que estaba recibiendo.

Los presentes relacionados con la princesa estaban furiosos, Rafael aprieta los puños, Ariadne fuerza su postura recta, Alfonso estaba por blandir su espada y Ludovico estaba por darle sentencia de muerte por tal atrevimiento, apoyado más por el Cardenal de Mare.

Pero, alguien ya había llegado al punto, alguien que no poseía el raciocinio ante su enfermedad demencial.

──Eudes, estoy de acuerdo en lo que Estrusco son insufribles. ──Felipe IV sisea como una serpiente en postura de ataque, por sacar todo su veneno. Se arrastra unos pasos y da seña a uno de sus vasallos para que sostengan a Larissa como si fuera la mayor criminal──. Por eso, antes de matarte, de seguro que puedes ser sincero conmigo sobre la procedencia de ese dinero. Te lo preguntaré una sola vez, ¿De dónde han salido esos cien mil ducados? ¿Los robaste de las arcas del reino? ¿Tus malversaciones pasadas rindieron frutos? Por la curiosidad de mi Augusta ilumíname Eudes, ¿Malversación o evasión de impuestos?.

Como la misma muerte, Eudes vio a la Parca en los ojos de Felipe IV.

Augusta, a diferencia de todos los presentes que evitaban la mirada infernal del rey, solo ella se preocupó por ayudarlo a mantenerse en pie, tomándolo por un brazo. Felipe IV reacciona dándole unas palmadas suaves sobre las manos de la princesa, haciéndole saber así que estaba bien, le suma un leve empujón, con eso, Augusta da un paso atrás.

❝𝐅𝐈𝐀𝐁𝐀❝ 𑁍╰─── • ⁽ ʸᵒ ˢᵒʸ ˡᵃ ʳᵉⁱⁿᵃ ᵉⁿ ᵉˢᵗᵃ ᵛⁱᵈᵃ ⁾Donde viven las historias. Descúbrelo ahora