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Betty y Jughead estaban mirando la televisión en el sofá. Ella estaba dándole la espalda mientras él la abrazaba y acariciaba su abdomen por debajo de la musculosa negra de su pijama.

-Tengo hambre -Betty murmuró-

-¿Quieres almorzar?

Ella asintió.

-¿Qué quieres?

-Lo que sea.

Jughead suspiró.

-¿Qué quieres?

-Cualquier cosa que me quite el hambre.

Él acarició su cabello y se sentó.

-Ponte algo en los pies, vamos a Pop's.

-No gastarás dinero en mi -ella respondió sin moverse de donde estaba-

-¿Disculpa? ¿Ahora me quieres decir que hacer con mi dinero? Lo que faltaba. Te pones esas zapatillas horribles que siempre usas y vamos a Pop's.

Betty rió y se sentó frotándose los ojos.

-Bueno.

Los dos se fueron al café, en donde pidieron dos hamburguesas con malteadas.

-Gracias, Jug.

Él negó con la cabeza rodando los ojos.

-No es nada.

Jughead le ofrecio su mano. Betty dudó unos segundos antes de tomarla por encima de la mesa.

-¿Podemos ir a tu casa luego?

-¿Quieres ir a mi casa?

-Sí. En la mía todo el tiempo me duele el estómago. No dejo de pensar en Polly -dijo mientras su voz se debilitaba- y en que...en que no pude ayudarla.

El pelinegro se levantó de su lugar y se sentó junto a ella, abrazándola.

-Puedes llorar -susurró-

-No quiero que me vean.

-Si alguien se atreve a mirar le vuelo la cabeza de un golpe. Llora. Estoy aquí.

Betty rompió en llanto, escondiéndose en el pecho de Jughead, mientras el acariciaba su cabello.

Luego de un rato, Betty se calmó.

-¿Vamos a casa?

Ella asintió.

Cuando llegaron a la casa de Jughead, solo estaba su madre allí.

-Hola, mamá.

-Hola -Betty murmuró-

-Hola -Gladys parecía sorprendida-

Sin decir nada, se acercó a abrazar a Betty.

Ella volvió a llorar.

-Puedes venir a casa el tiempo que quieras, hermosa. Cocinaré lo que tu quieras.

-Gracias -murmuró-

Cuando se separaron, Jughead tomó la mano de Betty y subieron juntos a su habitación.

-¿Qué quieres hacer, Betts?

Ella lo ignoró. Jughead suspiró con una pequeña sonrisa.

-¿Qué quieres hacer, preciosa?

Betty miró alrededor, y vio la guitarra eléctrica de Jughead en una esquina. Tenía stickers de bandas y una corona tallada en una esquina.

-Quiero que toques algo.

-¿De nuevo?

Betty solo asintió con la cabeza. Luego de odiar la música de Jughead por años, no podía simplemente decir que disfrutaba verlo tocar. Que la manera en la que su mirada se perdía era adorable y que había algo dentro de el que solo parecía salir cuando estaba tocando esa estúpida guitarra.

-Solo nada tuyo, por favor. Tu música me da náuseas.

-Tu cara me da náuseas-Jughead bufó tomando el instrumento-

Betty sonrió.

-¿Y qué quieres que toque?

-Lo que sea.

Él suspiró. Tras tocar un par de acordes sin sentido, comenzó a tocar una melodía que Betty jamás había escuchado.

Ella lo miraba. Su cabello negro no dejaba que pueda ver su rostro, que estaba enfocado en las cuerdas mientras entonaba la melodía que sonaba, según Betty pensó, a una tarde de otoño o un caramelo de menta.

Jughead se detuvo y levantó la mirada.

-¿Qué?

-Nada.

Con una mirada algo de confundida, Jughead se rió.

-Dime.

-No es nada -Betty se quejó, molesta-

-¿Y por qué me veías así?

Ella suspiró enojada.

-Porque me gusta verte tocar algo que no es esa mierda de música que hacias antes, idiota.

Jughead sonrió y dejó su guitarra para sentase frente a la rubia.

-Me gustó. En serio. Sonó genuino.

-Eso es porque se me acaba de ocurrir.

-Jughead ¿Hablas en serio?

-Sí.

-Eso es genial, Jug. No sabía que podías hacer eso.

-Yo tampoco. O...En realidad sí, pero no lo hago desde que se que lo que es genuino no es lo que va a darme dinero.

-Quizá ahora mismo no necesitas más dinero,y puedes solo hacer la música que te hace bien.

Él negó con la cabeza mirando hacia abajo.

-¿A quien le gustaría eso?

Betty acarició su cabello y levantó su cabeza tomándolo de ambas mejillas.

-A mí.

Jughead se acercó para juntar sus labios con los de ella.

A ella.

King of rock 'n rollDonde viven las historias. Descúbrelo ahora