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El sol de la mañana entraba por la cortina de la habitación de Betty. Ella, recién despertando, volteó en su cama. Se encontro con el pacífico rostro de Jughead aún dormido, con mechones de pelo sobre su frente y una mano debajo de la almohada.

Mierda.

Era hermoso.

Sin intenciones de interrumpir aquella serenidad, tomó su teléfono.

Mamá.

Cariño, Polly debe hacerse unos análisis.

Volveremos a casa en la tarde, pero
puedes venir si quieres.

Espero que hayas dormido bien.

No te preocupes por Polly. Ella estará
bien.

Incluso leyendo aquellas palabras, no eran convincentes. Es lonque venía diciendo hace semanas. "Polly va a estar bien" ¿Y si no?

Quizá era hora de comenzar a preocuparse. Quizá esto era algún tipo de señal y debía acercarse más a su hermana. O quizá...

La voz ronca de Jughead la sacó de sus pensamientos.

-¿Qué hora es?

Dejando su telefono a un lado, volteó a verlo. Dios, este chico la iba a volver loca.

Sus espalda descubierta y la manera en que apoyaba su cabeza en sus brazos cruzados sobre la almohada hacía que Betty comience a perder nocion de todo el resto de cosas sucediendo en el mundo.

-Betty.

-¿Si? -dijo saliendo de su transe-

-¿Terminaste?

-¿Qué cosa?

-De babear, dime que hora es.

Ella rodó los ojos. Ahí estaba de nuevo el arrogante Jughead que conocía.

-Son las ocho y no estaba babeando.

-No, claro. Solo pensabas en como anoche tuviste que morder la almohada para dejar de gritar mi nombre.

-Cierra la boca, Jones.

-Obligame.

-Iugh -rodó los ojos-

Obligame tú. Por favor, por favor hazlo.

-¿Sabes que tu rostro no refleja lo que dices?

-Deja de tirarte flores. Que haya dejado que me folles no significa nada.

-¿Tú dejaste que te folle?

-Mhm.

-Claro -dijo incrédulo- por eso no parabas de gemir y pedirme que lo haga más fuerte.

-Eso no-

-De hecho recuerdo bien las palabras "Por favor no pares" saliendo de tu boca mientras clavabas tus uñas en mi espalda.

Las mejillas de Betty se enrojecieron, y mientras pensaba en qué decir, Jughead acarició su mejilla, quitando el cabello de su rostro.

-Eres realmente hermosa.

-Cállate.

Él sonrió. Sabía que ella no sabía cómo reaccionar cuando la gente era gentil.

-Lo sabes ¿Verdad?

-¿Qué cosa?

-Que eres realmente hermosa.

Betty bajó la mirada.

-¿Es broma? -Jughead dijo algo indignado-

-Como sea, solo dices eso porque estas en mi cama.

-Betty, no. Eres la chica más hermoss en este pueblo del horror.

Ella se acercó sin mirarlo a los ojos y se acomodó en su pecho.

Abrázame. Bésame. Haz algo.

Los brazos de Jughead la rodearon, y un beso delicado acarició su frente.

-Debo ir a casa en un rato.

-Lo sé.

Quédate conmigo. No te vayas.

-Betty.

-¿Si?

Un largo silencio preocupó a la rubia.

-¿Jones?

-¿Te sentiste bien anoche? No me refiero a...a si te gustó. Se que te gustó, me lo dejaste claro. Me refiero a si te sentiste cómoda conmigo.

Wow. ¿Jughead estaba acaso siendo considerado?

-Si, Jughead. Me sentí cómoda.

-Bien -suspiró aliviado-

-¿Tú?

-Claro que sí, rubia. Yo jamás...

Betty levantó la mirada para verlo a los ojos.

-¿Fue tu primera vez?

-No -rodó los ojos- Yo jamás le había contado a nadie lo que sucedió en Los Ángeles. Crei que quizá pensarías mal de mi o-

-Jughead. Saber lo que pasó solo me hizo entender porqué eres un idiota a veces. Hizo todo lo contrario a alejarme de tí ¿Si?

-Gracias-murmuró-

-A menos que quieras que me aleje.

Dios, no. Por favor no.

-No quiero eso.

King of rock 'n rollDonde viven las historias. Descúbrelo ahora