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Betty se durmió en el pecho de Jughead tan solo luego de unos minutos de pedirle que se acueste con ella.

-Abrazame -pidió con la voz débil- No me dejes sola.

Él hizo lo que ella pidió. Estuvieron en esa posición por mucho tiempo. Jellybean había vuelto de la escuela, y estaba parada en la puerta de la habitación.

-Mama me contó lo que pasó. ¿Cómo está?

-Mejor de lo que creí que estaría -dijo acariciando su cabello-

-No le creas. Ella siempre finje que todo está bien pero en realidad no.

-Lo sé. Pero no voy a obligarla a mostrarme nada que no quiera.

-¿Y que harás?

-Voy a darle todo lo que ella me diga que necesita.

-Pero quizá necesita más.

-Enana, a veces solo debes escuchar. Betty sabe que puede pedirme lo que necesite. Sofocarla tambien puede hacerle mal.

Ella asintió con la cabeza, comprendiendo.

-Okay. No dejes que se vaya sola.

-Claro que no.

La niña se fue, y Jughead miró a Betty. Sus ojos estaban cerrados y su rostro cálido apoyado en su pecho mientras ambos brazos lo rodeaban, una de sus manos agarrandose de la parte trasera del cuello del ojiverde.

Miró el reloj en su pared y suspiró al ver la hora. Realmente no quería despertarla, pero comenzaba a anochecer.

-Preciosa -susurró, abrazándola para que despierte sintiendo la calidez de sus brazos-

Dejó un beso en su frente, y Betty despertó lentamente.

-¿Hola? -dijo adormilada- ¿Ya es mañana?

Jughead sonrió y la puso sobre él, abrazándola más fuerte.

-No, hermosa. Aún es hoy.

-Tengo sueño.

-Lo sé. Pero comienza a hacerse tarde y no quiero que tu mamá se preocupe. Puedes quedarte aquí si eso quieres.

Ella tomó su teléfono. Tenía cinco mensajes de su mamá.

Mamá.

Cariño

Puedes quedarte en la casa
de alguno de tus amigos esta
noche.

Tengo que trabajar y no quiero
que estés sola.

Te amo.

Avísame en dónde vas a quedarte.

Hola mama.

Estaba dormida, me quedaré
con Jughead.

Yo también te amo.

Mucho.

Sus ojos se cristalizaron y abrazó a Juggead de nuevo, escondiendo su rostro en su cuello para poder llorar en silencio.

-Lo siento -sollozó- no quiero abrumarte con esto.

-No te disculpes -murmuró y besó su mejilla- Llora. Te abrazaré todo lo que necesites.

-Gracias.

Mientras lloraba, Betty se separó para mirar a Jughead a los ojos. Él acarició su mejilla y dejó un beso en esta.

-¿Qué sucede, preciosa?

-T-Te quiero -dijo en medio de su llanto-

-Yo te quiero a tí.

Betty sollozó y besó sus labios.

-Tu rostro es lindo -sollozó- me calma.

Jughead la miró a los ojos con algo de ternura.

Betty, poco a poco dejo de llorar y volvió a acostarse sobre el pecho del pelinegro.

-¿Tienes hambre?

-No -ella murmuró-

-¿Segura?

-No.

-¿Qué te gustaría comer, bebé?

Ella sonrió y negó con la cabeza.

-Cállate.

Jughead rió al ver como sus mejillas se ruborizaban.

-¿Qué pasa? -rió-

-Nada -Betty negó con una sonrisa volteando en la cama-

Él comenzó a hacerle cosquillas, oyendo su risa descontrolada mientras se tapaba el rostro con ambas manos.

-¿Qué pasa?

-Basta -rió avergonzada-

-¿Basta qué? No estoy haciendo nada.

-¡Me da vergüenza!

-¿Qué cosa? -sonrió sin dejar de hacerle cosquillas-

-¡Qué me digas cosas lindas!

Jughead se detuvo, dejándola respirar de nuevo, los dos con enormes sonrisas en sus rostros. Betty  puso ambos brazos cubriendo su abdomen, en forma de escudo.

-Eres un idiota.

-Tú eres una idiota.

-No lo dices en serio.

-Tú sí.

-Un poco -sonrió- pero te quiero.

El ojiverde se acercó y besó su mejilla, acostandose sobre ella. Betty lo abrazó, sintiendo el olor de su cabello negro.

-Jug.

-¿Si?

-Me alegra que estés vivo.

Jughead sonrió. Una lágrima cayó por su mejilla.

Betty besó su frente.

-Eres genial -ella murmuró- y me haces sentir especial.

Él intentó evitarlo, pero no pudo más. Rompió en llanto.

-Juggie -Betty murmuró- ¿Qué sucede?

-Confío en tí. En serio confío en tí, preciosa.

Ella sonrió y besó sus labios con suavidad.

-Eso es lindo ¿No?

Él asintió.

-Pero me da miedo.

-Lo sé -susurró- a mi igual. No me acercaba a un hombre hace años. Esto es raro y muy aterrador. Pero se siente bien. ¿Tu te sientes bien?

-Mejor que nunca -sollozó-

Betty lo abrazó de nuevo.

-Mereces sentirte bien, Juggie.

King of rock 'n rollDonde viven las historias. Descúbrelo ahora