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Jughead despertó ese lunes y suspiró apagando la alarma.

Solo había podido dormir tres horas, no dejaba de despertar por la misma pesadilla una y otra vez. Había tenido que pedirle a su padre que duerma con él, pues tenerlo cerca lo hacía sentir menos pánico cuando despertaba sin aire.

-Arriba, cariño -dijo su madre asomándose a su puerta-

-Mamá, no quiero ir -Jughead respondió con la voz débil y entrecortada- no dormí nada.

-No puedes faltar, mi amor.

FP entró a la habitación y se sentó al borde de la cama, junto a su hijo.

-¿Qué tal, muchacho?

-Quiero quedarme en casa.

-Lo sé. Se que quieres. Pero si te dejo hacer eso, no vas a mejorar ¿Okay?

-Pero papá, estoy cansado. Tengo sueño y quiero dormir. Odio esto.

FP respiró profundo mientras Gladys se acercaba a ellos para tomar la mano de su hijo.

-Deberíamos dejarlo quedarse en casa hoy.

El mayor tiró del brazo de su hijo haciéndolo sentarse.

-Vas a ir a clase, muchacho.

Jughead asintió con la cabeza cerrando los ojos. Su padre lo abrazó.

-Te amo, Jug. Se que puedes ¿Sí?

-Las pastillas no me están ayudando a dormir. Ya no me hacen nada.

-Sí, hablaré con tu terapeuta. ¿O quieres hacerlo tú?

-Por favor no.

-Okay. Ve a cambiarte, tu madre hizo panqueques.

Gladys y FP salieron de la habitación. Ella lo abrazó y él rompió en llanto rodeandola con sus dos brazos.

-Oh, FP. Tranquilo. Está bien.

-No quiero forzarlo a hacer cosas -sollozó- es solo un niño.

-Lo sé. Es horrible, pero lo estás haciendo genial.

Él secó sus lágrimas y respiró profundo.

-No puede verme así. Él cree que yo soy duro y que confío en que si hacemos las cosas bien, va a mejorar.

-¿Y tú no?

-N-No lo sé. Me preocupa mucho. No puede ser que haya despertado tantas veces anoche.

-Okay. Confiemos en que va a hablarlo con su terapeuta cuando vaya, y hagamos lo posible para que esté bien ¿Si?

-Sí.

Todos desayunaron juntos, y Jughead acompañó a Jellybean a la escuela antes de él dirigirse a clase también. Al llegar a Riverdale High, vio a lo lejos a Betty entrar a la sala del periódico escolar, se veía afligida, así que la siguió de inmediato.

Al entrar, la vio sentada junto a la ventana llorando.

-Betty ¿Estás bien?

Ella se exaltó al oirlo.

-Mierda, Jones. Avísame antes de aparecer así.

Jughead sonrió y se acercó a ella para secar sus lágrimas sentandose a su lado.

-¿Qué pasa, Betts?

-Mi hermana -suspiró- anoche mamá volvió a casa pero solo a bañarse, porque Polly sigue en el hospital, y no pueden descifrar qué tiene. Tengo tanto miedo y...no lo sé. Me siento abrumada.

-Entiendo.

-Lo dudo.

-Puedo estar contigo si eso ayuda.

Betty sonrió.

-Gracias.

-¿Quieres venir a casa luego de clase? Podemos jugar Mario Kart.

-No se jugar Mario Kart, Jones -dijo secándose las lágrimas- apenas tengo wi-fi.

Jughead rió con algo de ternura.

-Puedo enseñarte. O podemos hacer algo más, lo que quieras.

-¿Lo que quiera?

-Betty...

-Jughead...-se burló-

Él suspiró con una pequeña carcajada.

-Sí, Cooper. Lo que quieras. No quiero que estés sola.

-Que adorable. Me das asco.

-Tu me das miedo.

-Mejor.

King of rock 'n rollDonde viven las historias. Descúbrelo ahora