Como lo prometieron, para año nuevo se la pasaron en casa de los Bakugou-Midoriya, estuvieron cenando pero después de un rato se fueron al templo, la mayoría estaba allí ya que iba a pedir deseos.
Kei y Tsubomi iban tomados de la mano, hace mucho que no convivían, mientras que Bakugou y Midoriya iban casi abrazados, Kirishima solo los observaba para después mirar de reojo a Denki, claro que también quería aunque sea tomarlo de la mano, pero no sabía que excusa poner.
—Papá—dijo Kei captando la atención del mayor—quiero galleta de la fortuna—señaló uno de los puestos.
—Bien, vamos—todos fueron a comprar las dichosas galletas.
El primero en abrirlo fue Kei, su galleta decía: "Ríe y el mundo reirá contigo", el de Bakugou: "Estas en el lugar que tu alma eligió", el de Midoriya: "Felicidades por lo que viene", la de Tsubomi: "Sonríe, es tu mejor bienvenida", el de Denki: "El amor y la tos, no se pueden ocultar" y el de Kirishima: "¿Reviviendo amores? Recuerda que después de la tormenta viene la calma"
—¿Qué dice el tuyo Denki?—preguntó Kei tratando de ver el pedazo de papel.
—¿Eh? No—se ruborizó—nada, nada. Ya sabes, lo normal—desvió la mirada avergonzado.
—Bueno—se giró a la pequeña—¿los colgamos en el árbol Tsubomi?
—¡Si!—mencionó emocionada para de nuevo tomarse las manos e ir hacia el árbol donde se encontraban las demás personas colocando el papel.
—¡No se alejen tanto!—grito Bakugou para que los menores pudieran escucharlo.
Después de eso fueron pasando de 2 en 2 para pedir por sus oraciones. Los niños fueron los primeros en pasar, Tsubomi pidió un hermanito, mientras que Kei, que por fin Denki se convirtiera en su mamá.
Cuando terminaron, fueron a prender luces de bengala, se unieron a más niños y empezaron a jugar, los adultos solo los observaban a lo lejos. De pronto, Denki sintió su celular vibrar, lo sacó de la bolsa de su abrigo y notó que era su padre, lo que hizo fue colgar y apagarlo. Era un momento tan agradable que no quería que nadie se lo arruinara.
Continuaron conviviendo, pues Midoriya era muy sociable que no se le despegaba a Denki, ya hasta se podía decir que eran amigos.
Estuvieron así hasta que los fuegos artificiales estallaban sobre el cielo, Kei y Tsubomi miraban encantados, la pequeña estaba a punto de darle un beso en la mejilla hasta que Bakugou la vio e interpuso el paso con su mano.
—No, no, no—negó con el dedo—todavía estás muy pequeña para dar besos.
Kei se ruborizó cuando escuchó aquello, pues él no se había percatado de las intenciones de Tsubomi.
—Vamos bro, es un beso en la mejilla—le dio pequeños empujones con su brazo.
—Ya dije, es muy chica para eso—se cruzó de brazos molesto.
—Algún besará a un chico sin que la veas, Kacchan—soltó una risa suave.
Denki solo observaba la escena divertido, pues no tenía ni la menor idea de que decir, además, no culpaba a la niña, él también le daba besos a sus compañeros en preescolar.
Un rato más y cada quien regresó a sus respectivos hogares, Kei como de costumbre, durmió en el cuarto de Denki, no sin antes contarle un cuento.
Los días siguieron pasando, pero Denki nunca se comunicó con sus padres, el señor Kaminari se sentía frustrado y a la vez triste, fue su primera navidad y año nuevo sin su querido hijo.
Obviamente el guardaespaldas encargado de Denki, le mandó las fotografías que había tomado de aquella vez en el templo. Sabía que necesitaba hacer algo o si no su hijo terminaría siendo padrastro.
Quería un nieto, pero de su sangre, además, sabía que el pequeño no tenía la culpa, pero esta vida era muy injusta y por uno, la pagaban todos.
Finalmente Kei se graduó del preescolar, Denki estuvo allí para felicitarlo y también Kirishima; ahora si todos podían notar la felicidad del pequeño. Les tomaron una foto para el recuerdo, además, Kei quería más fotos con Denki que con su propio padre.
Ese día lo llevaron a un restaurante para festejar y después a un área de juegos. Fue un momento inolvidable para el menor, ya que por primera vez, podía sentir que todo estaba bien.
Llegó el día en que Kirishima debería de llevar a Kei al doctor para saber cuál sería su género secundario, se sentía nervioso por muchas razones, ¿que haría si fuera omega? Capaz y el pequeño no se lo tome a bien, pero, ¿qué haría si fuera alfa? ¿Sería capaz de llevarlo por un bien camino? Ya que, muchos al ser alfa se creían superiores.
—Ya estoy listo papá—dijo sacándolo de sus pensamientos, lo observó y notó que casi estaba vestido de la misma manera que Denki.
—¿Se pusieron de acuerdo y no me avisaron?—lo tomó de la mano.
Kei sonrió divertido mientras con su mano disponible tomaba la mano de Denki—Perdón papá, pero ya te dije, si no te quieres casar con él, me casaré yo.
Denki soltó una risa suave, provocando que Kirishima se ruborizara, algo que le gustaba de él, era su hermosa risa.
—P-pero—dijo para cambiar el tema—¿Qué harás si eres omega? Los omegas necesitan a un alfa.
—Entonces, tú serás el alfa para Denki—sonrió.
Se subieron al auto y emprendieron su viaje hacia el hospital, con cada acercamiento sus nervios aumentaban más, tenía tanto miedo de ver la reacción de su pequeño.
Este era el problema más grande que enfrentaban una civilización como aquella, ya que los omegas eran rebajados a tener bebés mientras que los alfas a liderar, no estaba de acuerdo con esas normas, pero que podía hacer, la mayoría era así.
Pero, se encargaría de que su pequeño tenga una educación ejemplar, quería que convirtiera en alguien digno. No importaba si fuera alfa u omega, él lo seguiría amando a pesar de todo.
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Mi Nueva Mamá
FanfictionKirishima un alfa que cuida a su cachorro de 6 años, decide contratar un niñero ya que por su trabajo le es imposible cuidarlo siempre. El pequeño se encariña mucho con él que quiere que sea su nueva mamá y no se va a rendir hasta conseguirlo.
