Extra 02

996 84 11
                                        

Ami y Emi.

Fueron creciendo con Naruhito, pues desde que son técnicamente bebés, sus mamás empezaron a juntarlos para que se hicieran amigos, pero, Emi era la única que se la pasaba con él, Ami solía mantener su distancia ya que no estaba acostumbrada a más gente que sus papás y hermanos.

Durante el preescolar Emi se fue alejando de Ami, a todos les parecía extraño ya que antes eran muy unidas, así continuó hasta primaria. Sus compañeros al verla callada empezaban a molestarla, además de que ella se manifestó como omega; toda su clase eran alfas por esa razón no la querían, así que su hermana quien curiosamente a pesar de ser su gemela, se manifestó como alfa, no se quedó con los brazos cruzados y los golpeaba. Naruhito también, tal vez casi no hablaban pero la defendía.

Después de aquello, Ami le empezó hablar más a Naruhito, al inicio el menor se sonrojó porque se le hacía muy tierna, a comparación de Emi que era muy ruda, siempre se la pasaba empujándolo y en cambio Ami, la veía como una muñeca de porcelana como las que tenía su hermana.

Un día, Naruhito noto como su papá le entregaba una rosa a su mamá, así que al día siguiente tomo una del florero que tenía Midoriya, para así llegar al colegio y entregársela a Ami.

—G-gracias—dijo para después olerla.

—D-de nada—se frotó debajo de la nariz con un leve rubor mientras desviaba la mirada.

—Con que aquí están—dijo Emi llegando colgándose en Naruhito.

—Ay, pesas tonta—la trató de quitar.

Emi se percató de la flor y sonrió ladinamente—Con que, trayéndole regalos a mi hermanita—lo miró alzando las cejas—¿Dónde esta mi flor?

—Tú te las puedes conseguir—se ruborizó más.

—Oh vamos, se supone que yo soy tu mejor amiga.

Ami solo sonrió, pues era verdad, ellos eran más cercanos y se sentía celosa pero porque se supone que su mejor amiga debería ser ella, después de todo era su gemela y merecía ese título. Pero su hermana eligió a un niño como mejor amigo.

—¿Y eso que?—seguía tratando de apartarla. Pues Naruhito tenía la misma personalidad de Bakugou, era todo un tsundere.

El timbre sonó indicando el inicio de clases, aunque, los tres estaban en el mismo curso, pero Ami se adelantó.

—¿Te gusta mi hermana?—dijo soltándose para mirarlo.

—¿Eh? A ti qué te importa—aumentó su rubor. —S-solo se me hace tierna.

—Uy si. Pero vámonos que llegaremos tarde por tu culpa.

Ese mismo día cuando Naruhito llegó a su casa, Midoriya lo estaba esperando con los brazos cruzados.

—¿Hay una niña que te interesa?—sonrío para acercarse a él.

—¿Eh?—apareció un leve rubor—No me molestes mamá—desvió la mirada.

—Vamos, sabes que tengo razón. Vi cuando te llevaste una flor, ¿a quién se la diste?

—A-a nadie mamá.

—Le preguntaré a Tsubomi entonces.

—Está bien, a Ami—su rubor aumentó.

—¿Ami? ¿Ami Kirishima?

—Si mamá, pero no pienses nada solo se la dí.

Después de eso salió corriendo, se sentía tan nervioso que no quería hablar con su mamá, pero Midoriya solo sonrió, ahora su pequeño estaba o empezaría a experimentar su amor de niñez, como Tsubomi.

—¿En quien piensas que andas muy risueño?—la voz de su esposo lo trajo a la realidad.

—Creo que a Naruhito le gusta Ami.

—¿La Ami que conocemos?

—Sí, ella.

—¡Por fin! ¡Se viene mi venganza!—dijo contento.

—¿Venganza de que?

—Ahora si Kirishima sentirá lo mismo que yo. Ya era hora—sonrió ladinamente.

—Dije que creo, no estoy seguro.

—De todas maneras, es una ventaja—se acercó a él para tomarlo de la cintura.

—Nunca vas a perdonar que a tu hija le gusta Kei, ¿verdad?

—No lo entiendes mi vida—acercó sus labios para besarlos y ambos disfrutar del beso.

Tsubomi iba entrando, entonces los vio y mejor decidió pasar rápido, pues sabía como se ponían de acaramelados.

Mi Nueva Mamá Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora