Extra 01

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Susto de embarazo.

—Ah... E-Eijiro... Ahí...—se aferró a las sábanas mientras escondía su rostro en la almohada.

Eijiro lo tomó de las caderas para que sus movimientos fueran más rápidos y así seguir golpeando el punto dulce de su esposo que rogaba por más.

—D-Denki... v-voy a c-correrme...—soltó un gemido cuando sintió que su esposo lo apretó.

Bastaron unas embestidas más para que ambos llegaran al clímax, Eijiro se dejó caer en la espalda desnuda de Denki y este solo trataba de recuperar el aliento, segundos después su esposo salió de su interior retirando el condon para acostarse a su lado cubriendo sus cuerpos con la sábana.

Denki se acercó a él para acurrucarse en su pecho mientras con la yema de sus dedos trazaba caricias.

—Nos hacía falta esto—dijo soltando un suspiro .

—Sí rayito, desde que tenemos a las gemelas es casi imposible quedarnos solos—acariciaba su espalda.

—Que bueno que mi mamá los invitó a comer.

—¿Hace cuanto que se fueron?

—Ni sé, ya tiene más de dos horas, ¿no?

En eso se escuchó el timbre y ambos se reincorporaron. —¿Tan pronto llegaron?—preguntó Denki buscando su ropa.

—Bueno, al menos pudimos hacer lo que queríamos—soltó una risa mientras se colocaba el bóxer.

—Tienes razón. —Cuando terminó de vestirse se puso de pie y se giró a Eijiro. —Iré a abrir—comentó y salió.

Eijiro tomó el condon para irlo a tirar, pero notó que había unos pequeños orificios, su corazón empezó a latir de nervios. De pronto escuchó como unos pasos se aproximaban así que se metió rápidamente al baño para tirarlo.

Necesitaba comentarle a Denki, cuando abrió la puerta encontró a su pequeña Emi quien en cuanto lo vio corrió hacia él para abrazarlo.

—Yo también te extrañé pequeña—dijo mientras la cargaba.

Ese día no le pudo comentar a Denki porque su mamá fue de visita y todo el tiempo quería estar con él. Hasta la fecha la señora Kirishima le seguía diciendo a Denki que si estaba secuestrado podría escaparse, seguía sin creer que alguien tan bonito estuviera con su hijo.

Eijiro a veces ya no sabía si era su mamá o su hater.

Los días siguientes tampoco se lo pudo comentar porque ambos estuvieron ocupados y cuando estaba a punto de decirle alguien llegaba a interrumpir, en la noche no podía porque Denki se encargaba de dormir a las gemelas y arropar a Kei, aunque, él ya no quería porque tenía 10 años y se creía grande. Pero aún así, Denki lo seguía haciendo porque para él seguía siendo su niño pequeño.

Un día mientras comían, Denki empezó con nauseas así que corrió hacia el baño, fue entonces que Eijiro empezó a sospechar que eran síntomas de embarazo.

Fue detrás de él para esperarlo cuando saliera del baño.

—¿Estas bien?—preguntó preocupado.

—Sí—se limpió la boca con una toalla—solo, creo que no me cayó la comida.

—Denki... Hay algo que no te dije... —se rascó la nuca nervioso.

—¿Qué sucede?

—La otra vez que lo hicimos... No te dije que... El condon se rompió.

—¡¿Qué?!

—Perdón amor, traté de decírtelo pero no pude.

—Entonces, ¿Vomité por qué estoy embarazado?

—No lo sé, pero podría ser.

—Deja voy a comprar a una prueba—salió corriendo de allí.

Eijiro se sintió un poco mal, porque ambos ya habían acordado ya no tener más hijos y si en dado casi Denki si estaba, no sabía cómo iba a reaccionar.

Ahora se encontraba esperándolo afuera del baño, cuando escuchó que la puerta se abrió se acercó rápidamente.

—¿Y que salió?—dijo con preocupación.

—Tranquilo amor, fue un susto de embarazo. No lo estoy—acaricio su mejilla.

—Ay, me alegro—soltó un suspiro de alivio.

—Para evitarnos sustos, será mejor que nos operemos, ¿no crees?

—Sí amor—sonrió ante su caricia—será lo mejor.

Bakugou y Kei se encontraban detrás de la pared escuchando todo, pues el pequeño cuando vio extraños a sus papás se lo contó a su tío, tal vez se sentía amenazado por él pero tenían buena comunicación.

—Tus papás son unos calenturientos—soltó una risa.

—Ay no—dijo Kei tocándose la frente—tío, a veces tengo que usar tapones, tal vez ellos piensan que soy tonto y no escucho, pero es una tortura.

—Te tocará aguantarlos porque ese par, son destinados.

—Sí, lo sé—se asomó para ver cómo sus papás se besaban.

Kei se sintió feliz por ellos, después de todo eran sus papás y así los quería.

Mi Nueva Mamá Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora