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Denki se sentía presionado, a pesar de que su papá no le mandaba mensaje, sentía que se asfixiaba. Ese día Kei no se encontraba en la casa ya que Tsubomi había pedido que fuera a su casa a jugar.

Así que técnicamente estaban solos en la casa, Denki se encontraba sentado en el sofá mientras seguía pensando, no había podía dormir la noche anterior por pensar y pensar.

—Estas muy tenso cariño—sintió como Kirishima masajeaba sus hombros. Solo se dejó llevar mientras cerraba los ojos y suspiraba. —¿Seguro que estás bien?

—Te diré la verdad—suspiró de nuevo—mi padre quiere que regrese a la casa.

Kirishima no detuvo el masaje, siguió haciéndolo sin saber cómo responder, pues realmente no conocía a los padres de su novio.

—Ya veo, ¿que has pensado? Honestamente yo no tendría problema con que te fueras. Entiendo que también necesitas estar con ellos.

—No quisiera dejar a Kei, siento que pensará que lo estoy abandonando...

—Pero no lo harás, ¿o si?

—No, claro que no—se giró hacia él—Yo no los dejaría, los amo mucho.

—Y nosotros a ti—se agacho para besarlo. Fue un beso lento pero con lleno de deseo, sus labios se movían al compás del uno al otro. Cuando se separaron, chocaron sus frentes con los ojos aún cerrados—En verdad, no tengo problema y no te preocupes por Kei, yo le explicaré—se alejó para mirarlo a los ojos.

—No quisiera dejarlos... Además, ¿quién cuidará de Kei?

—Es cierto—se quedó pensando—No lo sé, tendré que trabajar desde casa e ir a la oficina siempre que sea necesario. El trabajo es menos así que podría optar por eso. Tú tranquilo rayito—acarició su mejilla.

—¿Rayito?—sonrió divertido.

—Es que... En tu cabello tienes uno. Me gusta mucho.

—Oh—se lo tocó—hablas de eso. Es herencia de mi madre.

Kirishima se imagino que si llegaran a tener hijos, también sacarían ese mechón, sonrió de tan solo pensarlo, le gustaba esa idea, pero era muy pronto para que tuvieran hijos.

—Bueno, regresando al tema. ¿Cuando te irías?

—No lo sé, supongo que hoy mismo o mañana que Kei llegue. Quiero despedirme y decirle que no lo abandono.

—Lo entenderá, mi hijo es muy inteligente—rodeó el sillón y se sentó a su lado.

—Bueno, tienes razón. Kei es un niño realmente increíble—sonrió.

Mientras tanto, en otra parte de esa misma ciudad, se encontraban los Kaminari tomando el té, la mamá de Denki observaba el álbum de cuando era un bebé y sonreía al verlo, pues lo extrañaba mucho ya eran meses sin saber nada de él.

—¿Lo extrañas?—comentó sin mirarla.

—Como no tienes idea—de igual manera le respondió sin verlo—extraño cuando era un bebé, siempre corría hacia mi cada vez que le daba miedo algo—acaricio una de las fotografías—a veces quiero ser abuela y disfrutar de un bebé, ya que no puedo tener más.

—Todo a su tiempo querida. Denki estará con nosotros uno de estos días, te lo aseguro—acercó la taza para darle un sorbo.

—¿Ya lo dejarás regresar? Que emoción—cerró el álbum y lo miró emocionada. —No sabes cuánto me hace falta, para una madre es muy difícil dejar a su pequeño.

—Pero también habrá otras que les será más fácil dejarlos.

—Claro que no, si alguna madre hace eso al final se arrepentirá y regresará por su hijo, aunque, yo no me atrevería, eso sería causarle daño al pequeño.

Mi Nueva Mamá Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora