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Se llevaron a Kei para hacerle los exámenes, pero por otro parte Kirishima seguía con sus nervios a tope, cosa que Denki notó.

—Tranquilo—colocó su mano sobre su hombro—no hay problema con saber el resultado, además, si es omega yo puedo ayudarlo.

—Es que, no sé. Me da tanto miedo su reacción. No muchos niños están felices de ser omega.

—Sabes—miró hacia otro lado para recordar cómo fue el día en que le dijeron que su género secundario era omega—a mi no me importó mucho. Mis padres me aceptaron y mi mamá siempre me enseñó modales. Créeme que yo no dejaré solo a Kei si es omega, aplicaré las enseñanzas de ella.

—Muchas gracias Kaminari—sonrió.

Ambos se miraban atentamente sintiendo que todo a su alrededor se esfumaba, Denki empezó a liberar sus feromonas sin darse cuenta, pero a Kirishima no le molestaba, al contrario, eso lo hacía estar en calma.

—Papá—dijo Kei llamando la atención de ambos—ya estoy aquí—se paró justo enfrente de ellos.

—¿Cómo te fue?—le sonrió—¿Te encuentras bien?

—Sí papá, soy un niño muy valiente—mostró su pulgar sonriendo.

—Sin duda que lo eres—revolvió su cabello rosado.

El menor se sentó en medio de ambos y empezaron a platicar de cosas sin importancia mientras esperaban los resultados. Después de algunos minutos el doctor apareció y llevaba entre sus manos un sobre.

—Buenos días, aquí están los resultados de su hijo—se lo extendió y se acomodó los lentes.

—Gracias—lo tomó, pero su mano temblaba de los nervios.

—Me retiro, que tenga bien día—hizo reverencia para después desaparecer.

Eijiro miró el sobre pensando en abrirlo o no, realmente le aterraba la idea de que su hijo no se lo tomara a bien, Kei notó que su papá tardaba mucho y no lo abría.

—Ábrelo papá, quiero ver que soy.

—S-si—respondió dudoso, pero, como pudo lo abrió para desdoblarlo y empezar a leer.

"Kei Kirishima.
Género primario: varón.
Género secundario: alfa."

—¿Qué dice papá?—trato de ver la hoja.

—Eres a-alfa—giró su cabeza hacia él lentamente.

—¿Alfa?—miró rápidamente a Denki—entonces, si mi papá no se casa contigo, ¿me puedo casar yo?—dijo provocando un leve sonrojo en sus mejillas.

—Kei, soy muy grande para ti—soltó una risa suave.

—Kei—dijo avergonzado—que te dije sobre hacer ese tipo de comentarios.

—Perdón papá—ahora se giró hacia él—pero eres muy lento.

—¿Qué soy qué?

—Nada—sonrió poniéndose de pie—¿Vamos con tío Bakugou? Quiero ver a Tsubomi.

—Con que Tsubomi—lo miró arqueando la ceja—¿le quieres dar la noticia de que eres alfa? Aunque ella sea omega o alfa, ni pienses en acercartele. Tu tío Bakugou ha sido muy amable contigo, si se entera que-...

—Papá—dijo interrumpiéndolo—que tanto te imaginas, solo quiero verla.

—Sí Kiri, Kei aún está pequeño para tener novia—lo abrazó por detrás mientras recargaba su barbilla sobre su hombro.

—Bueno tienes razón Kami.

Después de eso se fueron directo hacia la casa de los Bakugou-Midoriya, al tocar el timbre esperaron a que les abrieran, pero Kirishima se sorprendió un poco al ver a una chica castaña, jamás en su vida la había visto.

—"¿Será que mi bro le está siendo infiel a Midoriya o será que Midoriya le está siendo infiel a mi bro?"—penso Kirishima.

Pero, detrás de la castaña, apareció la pequeña Tsubomi, salió para abrazar a Kei en cuanto lo vi.

—¿Son familiares del señor Bakugou?—preguntó la castaña.

—Ah, hola. Digamos que soy su mejor amigo, ¿y tú eres?

—Soy Ochako Uraraka, la niñera de Tsubomi—sonrió.

—Oh, la niñera—de pronto se sintió un estúpido al creer que sus amigos se engañaban, pues, era imposible, ellos se amaban mucho para cometer esa locura.

—Sí, ellos están en su habitación, de hecho íbamos de salida ya que... —desvió la mirada incómoda.

Pero no falto que terminara, pues las feromonas de sus amigos estaban por toda la casa, así que muy probablemente estaban haciéndole un hermanito a Tsubomi.

—Huele como si alguien estuvieran cog-...

—Kaminari—dijo interrumpiéndolo rápidamente—yo creo que mejor acompañamos a la niñera—sonrió nervioso.

—Lo siento—se tapo la boca ya que casi decía algo imprudente ante los niños.

—Bueno, últimamente ellos han estado así...

—Sí, aún recuerdo esos días en que estudiamos juntos, era un infierno para mi.

Salieron de la casa y empezaron a caminar por la calle, los pequeños iban delante tomándose de las manos, pues ya era costumbre para ellos ya que están juntos desde que nació Tsubomi.

—El día no está tan frío—comentó la castaña.

—Sí, está agradable—respondió Kirishima.

Denki iba detrás de ellos, sentía impotencia por dentro, algo le molestaba pero no sabía que. Tal vez porque la beta era muy sonriente con Kirishima, además de que era linda y con esas mejillas rozadas, él se sentía un cero a su lado.

Nunca me había sucedido, ni con Monoma ya que desde un inicio sospechaba que entre Shinsou y él había algo, tal vez porque el rubio era su amigo, por eso no se sentía de esa manera.

Kirishima miraba de reojo a Denki que estaba muy callado, ni siquiera les dirigía la mirada, trataba de llamar su atención liberando algunas feromonas, pero no daba resultado.

Iba tan distraído que no notó cuando giraron en una esquina, pero Kirishima se percató al instante así que lo jalo del suéter para evitar que cruzara la calle.

—Por allá no es.

—Perdón...—dijo rápidamente rascándose la mejilla—ando un poco distraído.

—Bien—lo tomó de la mano y Denki lo miró ruborizado—ya sabes, para evitar accidentes—se excusó.

La castaña los miró de reojo, pues ella al ver que se quedaron atrás, no podía dejar solos a los niños, pero, en el fondo se sentía feliz por ambos, aunque no sabía si eran pareja o no, porque obviamente había amor entre ellos.

Le gustaba ver parejas de alfas y omegas, ya que ella, había perdido a la única alfa de la cual se había enamorado, pero por cosas del destino ya no estaban juntas, más bien, su alfa rubia había muerto por enfermedad y ahora estaba con un chico beta igual que ella, lo quería si, pero no como su primer amor. Himiko Toga.

Mi Nueva Mamá Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora