Extra 06

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Katsuki x Izuku.

Desde que iniciaron una relación, Katsuki era muy detallista con Izuku, aunque este se negaba muchas veces a recibir sus regalos, pero de alguna u otra manera terminaba accediendo.

Nunca se le olvidaban sus aniversarios, para todo era el primero, le preparaba cenas románticas a Izuku, incluso cuando ya estaban casados y tenían a Tsubomi. Desde que ella nació habían planeado tener otro bebé, pero no sabían cómo se llegaría a sentir, así que por un tiempo decidieron que esa idea esperaría.

El día que pensaron que estaba embarazado, Izuku casi lloraba de tristeza, aunque a Tsubomi no le importaba mucho, al contrario, ella sí deseaba tener un hermanito, así que esa fue su carta para santa claus.

—¿Lo ves?—dijo Bakugou mientras sostenía la carta entre sus manos y se acostaba a lado de Izuku—creo que deberíamos ir preparándonos para darle ese hermanito a Tsubomi—se acercó a él tomandolo de la cintura y empezar a dejar un rastro de besos en su cuello.

—Espera, Kacchan.

—Tsubomi está dormida, no nos escuchara—continuó dejando besos.

—Pero Uraraka se quedó a dormir, ella si nos puede escuchar—soltó una risa pequeña.

—Es beta, no le llegarán las feromonas. Anda Izuku, ya me calenté—lamió su lóbulo.

—Kacchan—dijo jadeando.

Y fue así como esa noche crearon un hermanito para Tsubomi, pero, también esa noche Uraraka no pudo dormir.

Volviendo a la actualidad, Tsubomi entró a la habitación de sus padres para encontrarse con Bakugou.

—Papá, necesito ayuda—llevaba su vestido que usaba para las competencias de Ballet. —Mamá no está y mi vestido está arruinado.

—Vamos a comprarte otro, ¿cuando compites?

—Mañana papá.

—¿Mañana? ¿Había algo más que se festejaba mañana?—se quedó pensando, pues su mente no dejaba de darle esa sensación.

—No lo sé—se encogió de hombros.

—Bueno, no importa. Vamos al centro comercial—se acomodó su corbata dispuesto a salir.

—No papá, no quiero reemplazar este vestido. Me ha traído mucha suerte, además, el moñito que está incluido me lo regaló Kei—se ruborizó.

—Kei, Kei—dijo tomando el vestido de la mala gana y se sentó en la cama—dime, ¿qué te gusta de él? Pásame aguja e hilo—extendió su mano.

—Pues—le extendió una cajita que llevaba—bueno, ¿a ti qué te gusta de mamá?

—¿Por qué la pregunta?—tomó la caja abriéndola y sacando la aguja junto con el hilo para así empezar a cocer el vestido.

—Curiosidad—se sentó a su lado esperando su respuesta.

—¿Qué te diré? Lo amo incondicionalmente que me encanta todo de él, me enamoré porque no lo sé, su manera de ser es tan hermosa, es tan carismático y amable, tan risueño, ni hablar de su rostro. Carajo, amo esos ojitos que tiene, ese brillo tan único y me siento tan agradecido de tenerlo conmigo, créeme que si existen muchos universos, estoy seguro que en cada uno de ellos volvería a estar con él. Y si en dado caso en uno no me llegara a elegir, mi corazón siempre le pertenecerá, siempre. Porque lo amo y lo esperaría.

—Que cursi papá—sonrió. —Pero, más o menos me pasa igual. Kei se me hace tan lindo, aunque no lo creas, es muy cariñoso conmigo y algo coqueto, pero no sé da cuenta.

—Su papá es Kirishima, así que sacó tu idiotez—cortó el hilo con sus dientes—ya está.

—Gracias papá—lo abrazó para después tomar el vestido e irse.

Para la noche, cuando ya estaban por dormirse, recordó que se festejaba al día siguiente, así que corrió a la habitación de su hija para prender la luz y despertarla.

—¿Qué sucede papá?—preguntó adormilada.

—Mierda, mañana, bueno hoy pero más al rato. Es mi aniversario de bodas y no preparé nada—caminaba de un lado a otro. —Sabes lo que significa, Izuku se molestará mucho.

—Entonces, supongo que no irán a mi competencia, ¿verdad?

—Tu mamá querrá ir, pero después de eso, ¿a donde lo llevaré? Mierda, ¿cómo se me pudo olvidar?

—Ya sé, creo que abrieron una zona de patinaje, llévalo ahí. Escuché que mamá quería ir.

—¿En serio?—la miró esperanzado.

—Si y tranquilos, pueden faltar a mi competencia. Kei estará allí así que, no me importará que falten.

—Te tomaré la palabra y cuidado con Kei, ¿eh?—la fulminó para después salir de ahí.

Al día siguiente, le preparó el desayuno a Izuku para celebrar su aniversario y después lo convenció para escaparse. Izuku, aunque no quería terminó aceptando pero mandó a Naruhito con su hermana para apoyarla.

Mientras tanto, ellos fueron a patinar como dos adolescentes enamorados, Izuku no sabía y Katsuki había tomado algunas clases, así que lo ayudaba para que no se cayera.

—No te soltaré, Izuku.

—Kacchan, ni se te ocurra—se aferró a su brazos.

—Tranquilo—sonrió suavemente e Izuku se ruborizó.

—Esa sonrisa es mi debilidad—murmuró.

—¿Eh? ¿No te escuché? Repítelo—sonrió burlonamente, lo había escuchado a la perfección pero quería escucharlo de nuevo.

—Te amo Kacchan—ambos se detuvieron para besarse tiernamente.

Todos los que patinaban a su alrededor solo los observaban con dulzura, aseguraban que posiblemente estaban en una cita. Pues a pesar de que ya tenían hijos, no aparentaban su edad.

Mi Nueva Mamá Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora